Archivos de la categoría ‘4ª ETAPA VUELTA AL MUNDO. Bombay-Saigón pasando por Katmandu y Singapur’

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BOMBAY DE 2014 A 2015
Pasar de un año a otro por las calles de una ciudad es muy parecido en cualquier parte del mundo.
Recordé Beirut hace dos años cuando llegué por los pelos al hotel con media hora para cambiarme y bajar a mezclarme por las calles céntricas donde se ubicaba el hotel.
Aquí en Bombay he tenido un poco más tiempo e incluso casi he visto lo más significativo de la ciudad antes de tomarme “las No uvas”.
Esta vez lo he hecho rodeado de indios en la Gran Bahía de Bombay. Back Mumbai. Avanzando de punta a punta mientras veía como grupos de jóvenes emulaban a sus primos más orientales, tailandeses y malasios en elevar al cielo lámparas de papel. Y, a decir verdad, con poco éxito en la mayoría de los casos. Espero que no sean muy supersticiosos porque si no van a llevar chungo el 2015.
Hace años pasé la nochevieja en la puerta del sol y no me pude ni mover del sitio. Aquí con muchísima más gente el gran espacio del paseo de Marina Drive dejaba lugar para el paseo y la observación sin problemas.
Antes decir que mi periplo, comenzó días antes (como me ocurría ya con los raids de aventura) cuando de la embajada de India me dicen que el visado no me lo dan hasta el lunes 29, cuando mi vuelo era para el 28.
Cambio de billete para el 30 y debo quitarme el tren de Bombay a Jaipur y hacer el recorrido en avión. Por eso escribo esto desde el aeropuerto de Bombay a una hora de coger el vuelo a la ciudad del Hawa Mahar en Rajastán.
Son las 4.19 del día 2 de enero. Quiero coger un tren mañana por la tarde para Agra. Pero ya veremos.
Mi llegada a Mumbai como se llama la ciudad ahora, fue vía Estambul y llegué a las seis de la mañana. En principio con la idea de ir directamente a la Isla Elefanta pero suerte que en mi hotel me dejaron entrar en la habitación ya a las ocho. Así que “perdí” el tiempo durmiendo tres horitas para luego ir rápido a la Gate Way of India y tomar la primera barcaza a Elephanta Island.
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Hora y media de agua para desembarcar en una pequeña isla llena de cuevas con figuras y tallados de Shiva y otras diosas. Muy bonito. La vuelta más pesada hasta avistar la Puerta de India gran entrada que, como bien dice la guía que me ha regalado mi hija Rocío, rememora la llegada de los barcos a partir de 1924 cuando fue inaugurada por los ingleses.
Hacer fotos a este monumento es el gran pasatiempo de los indios y bueno de toda la gente que pasa por aquí. Pero de una manera casi obsesiva. Diremos apasionada en mi caso porque la he hecho fotos desde todos lados y a todas horas. Con todos los colores pues.
Y al fondo el gran hotel Taj Majal que fue abordado por “piratas” en 2008. Majestuoso. Imponente. Con medidas de seguridad excepcionales comprensibles.
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Tarde del primer día del 2015 con paseo por Malabar Hill zona alta y rica con parques emblemáticos y vistas de la bahía preciosas. Luego bajada y de nuevo pobreza extrema en la playa entre playa y carretera entre el Templo Mahalakshmi y la Tumba Haji Ali. Algo que se repite cada vuelta de esquina y que se empieza a ver nada más salir del aeropuerto camino del centro. Indescriptible. Basura y gente unida.
Tomo taxi ya como casi todos para “Victoria Terminus” a una manzana de mi hotel y más fácil para decir a los taxistas. Además apetece hacer más fotos a este monumento tan maravilloso. Y para colmo tiene enfrente un McDonald desde donde puedes tomarte algo mientras lo admiras.

PUERTA DE LA INDIA ANOCHECIENDO
Después de pasar por el hotel y de nuevo coger wifi y carga de batería quiero ver la Gateway con otros tonos. Y efectivamente que los tiene según va anocheciendo y se va iluminando artificialmente. Luces con varios colores la iluminan cambiando. A veces tonos un poco horteras pero que dan majestuosidad al monumento. También el hotel Taj Majal queda bonito de noche.
Mucha gente haciendo fotos en este todavía primer día del año.
Paseo por los alrededores. Y justo detrás del hotel un Starbucks y varias tiendas de marca donde se ve a la gente de mayor nivel económico. Pregunto incluso en alguna tienda de objetos y nada porque es muy caro.
Cappuccino pues, tan rico como siempre, pero sin wifi pues no me termina de entrar el código. Disfruto aun así y me voy justo cuando llega una de las mujeres más guapas que he visto en India.
Termino el paseo nocturno y ya en el hotel de nuevo acabo de hablar un poco con mi gente y cojo el taxi para el airport. 22:00 horas.
Allí me esperan más de siete horas, pero estar ahí ya y luego pronto en la puerta de embarque da una tranquilidad reparadora.
Música y escribo lo primero del viaje. No duermo nada.
Aterrizar en Jaipur me vuelve a agitar y a activar. Lo primero ir a la “station train” para coger billete o ver horarios cuanto menos. La estación no es precisamente Victoria Terminus e incluso ningún letrero en inglés. A duras penas me entiendo con el tipo de la ventanilla y, entre varias personas pegadas a mi nuca y a los lados, me voy enterando que no hay trenes hasta el día siguiente. Esto me recuerda un poco bastante al viajero Fogg por necesitar enlaces precisos y opto por ir rápidamente a la estación de autobuses.
Y aquí aparece uno de los personajes significativos de mi historia en Jaipur e incluso de todo el viaje. La verdad es que me dijo varias veces su nombre y nos dimos la mano en otras tantas ocasiones pero no pude descifrarlo y no lo sé.
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Salimos de la station train y a la llegada a la de autobuses en poco más de cinco minutos me pide two hundred…y claro, ya por ahí no paso, y le digo que no que uno. Ya llevo el suficiente tiempo en la India para tener referencias de precios. Después de leve discusión se los doy pero, él que sabe que me ha tangado, me termina acompañando a la misma ventanilla y concluye ayudándome en el entendimiento con el tipo de los autobuses. Definitivamente tengo billete para las 15:30 horas y son sólo las ocho de la mañana. Jaipur me espera para conocerlo y quién mejor que el taxista con el que medio había regañado para hacer el tour. De todas formas no me queda otra alternativa pues andando no se puede hacer y menos cargado con todo el equipaje, aunque sea troll-mochila y no muy pesado.
Negocio precio, nos damos la mano y salimos para los cuatro objetivos concretos que le señalo: Palacio de los vientos, Hawa Majal, Fuerte Amber, el de los elefantes, Palacio de la Ciudad y Jantar Mantar.
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Un poco rápido el recorrido pero fructífero. Vemos el Palacio de los Vientos, agua y elefantes. Aquí me quedo con las ganas de subir a uno, pero tiempo e inseguridad por equipaje me hacen desistir y lo veo desde fuera.
Sí termínanos entrando en el Jantar y nos hacemos y hacen fotos como si de dos colegas se tratasen. El tipo quiso colarme a precio local y finalmente entramos los dos cuando nos pillaron.
De ahí a la estación de autobuses, previo paso por shopping forzado por el tipo a tienda de coleguis. Que no me arrepiento del todo pues compro pañuelos varios para varias mujeres de mi vida. . .madre, hermana, madres de hijas. . .etc.

 

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JAIPUR
La espera en la estación de autobuses de Jaipur se me hizo eterna pero tuve la suficiente paciencia de no moverme de allí las cuatro horas de espera. Sí que lo intente pero salir de aquella zona algo “confortable” era peor aún. Sólo calles embarradas de agua sucia y llenas de gente moviéndose alocadamente. No había lugar donde poder ir ni hacer nada. Ya vistos los lugares significativos.
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La verdad que a la hora de despedirnos. Hasta nos dimos un abrazo mi colega taxista y yo. Después de dos horas intensas de aquí para allá recorriendo los monumentos emblemáticos de Jaipur. Y por one thousand.
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Agua y plátanos, esa fue mi comida y la verdad es que no me hizo falta más.
15.30 horas y me dicen que sí a mi pregunta de si este que ha llegado es mi autobús.
Subo el primero y no me muevo ya de mi asiento. No se llena. Somos unas 10 personas de un autobús de 50 plazas o más. Algo destartalado pero efectivo porque funciona todo como luego confirmaré y nos lleva al destino. 300 km que haremos en 5 horas más largas todavía que la espera en la estación. Nos dan incluso un pequeño catering de galletas y agua.
Finalmente llegamos a Agra y antes incluso de la parada final me preguntan que donde voy y les indicó el nombre de dos o tres hoteles que había mirado en la guía gordota que llevo y que están pegados al Taj Majal.
El conductor y otro tipo que venía en el bus y que hacía las funciones de asistente (nos dio el agua) me dicen que la parada es esta donde hemos parado y que lo mejor es que me baje ahí. No lo dudo pensando en ir andando pero ellos mismos me meten en un Tuctuc y me llevan a un primer hotel y al que yo digo que no sin entrar. Otro y digo que no viendo una habitación patética. Luego otro más y tampoco me convence. Suena un poco pijo, pero es que después de casi dos días sin dormir y pensando la posibilidad de quedarme dos noches, como así fue, yo quería y me merecía un hotel muy digno.
Por fin llegamos al que yo le había nombrado primero Hotel Amar. Qué bonito el nombre. Y sí. Este si me convence. A ciegas casi. Y me quedo. No sin antes mirarme el tipo de recepción de arriba abajo, tal vez por mi barba no afeitada y la chupa de montañero. Y casi me quedo sin habitación.
Por fin hotelero más o menos bueno y salgo a dar una vuelta. Primero con un rickshaws. Y me deja cerca del hotel en un sitio de pizzas muy chulo. Y por fin primera comida decente. Una cenita sentado. Caliente y con cerveza. Una buena pizza. De ahí a la cama.
Antes de acostarme y en el hall termino de hablar y comunicarme con todo el mundo.
Ahora un poco más alegre. Todo va mejor y aparte de que voy a dormir. Mañana veré el Taj Majal.

Y POR FIN EL TAJ MAJAL…LA GRAN MENTIRA DE LA INDIA
Y por fin el Taj Majal. ..La gran mentira de la India. Todo lo que sugiere este monumento…La India es lo contrario: Agresividad. Ruido. Suciedad. Basura. Etc,etc.
Pero bueno. Como monumento en sí es precioso. Quitando que entras dentro donde las tumbas y está un tipo con el pito en la boca tratando como ovejas a la gente sin dejar de hacer ruido.
El entorno del Taj Majal también bonito. Pero cuando sales de ahí…ya todo desagradable…Como la propia India. Ves el monumento concreto y fenomenal. Sales de ahí…y todo mierda y basura. Suciedad. Dejadez. Pobreza extrema. Desproporcionada respecto a la economía del país. Buenas infraestructuras como aeropuertos, metro, etc. Pero una estructura burocratizada y anquilosada. De país subdesarrollado.
El fuerte rojo…Fenomenal también. Precioso y con historia.
Y de nuevo al hotel.
Porque como he dicho el entorno de ciudad…Basura y mierda.

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INDIRA GANDHI AIRPORT. 20:13 DE LA TARDE NOCHE
Quedan 13 horas para mi vuelo a Katmandú y sí, ya estoy aquí y es que a veces cuanto antes gestiones el vuelo mejor, más seguro, más tranquilo dentro de la incertidumbre constante que tiene este viaje.
Aunque salgo, estoy abajo en llegadas donde me han dejado pasar, en la zona de restaurantes y servicios, mejor por cierto, aunque yo quería pasar a zona de embarque pero era muy pronto todavía y el policía me ha echado para atrás. Afortunadamente porque al final creo que me meteré en el hotel interno del aeropuerto a ducharme y dormir seis horitas.
Aquí apostado en el Costa-Coffe justo viendo la entrada de los que llegan, de todos lugares, de todas vestimentas. Y entre ellas un grupo de azafatas tal vez de Tailandia o Vietnam que parecían salidas de un pase de modelos. Espectaculares. Guapísimas, buenísimas. Lástima foto pues he reaccionado tarde de lo embobado que me he quedado mirándolas. Sí he hecho del grupo que seguramente venía de Pakistán o Afganistán.
Pero rebobinemos y describamos como he llegado aquí.
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Ayer tan contento con mi billete de tren que no ha valido mucho pues me dicen que no hay ese tren, que sale a las 14 horas. Todavía con tiempo de coger el vuelo pero no ya de ver algo de Delhi.
Después de mucho pedirles por favor y ellos con muy buen talante me han hecho en el mismo billete y a mano un “permitied” con firma y todo a modo de salvoconducto que me permite subir al tren que sale cinco minutos antes que el mío y al que finalmente he subido, no sin dejar de contrastar con varios pasajeros en el andén que iba efectivamente a Delhi.
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Me pego como una lapa a la última persona que he preguntado y que asentía constantemente a mi pregunta insistente de Train to Delhi? Al final el chaval (Aditya kulshrestha), pues era un chico de unos veintiochos años se ha apiadado de mí de muy buen rollo y me ha subido casi en volandas al tren y, aunque me preguntaba cuál era mi asiento, yo le inquiría que daba igual, que yo con él. Y así ha sido y nos hemos sentado juntos previa conformidad e incluso complicidad de espacio de los que ya estaban. Decir que el tren o por lo menos esos vagones no era precisamente de primera clase. Todo lo contrario, de tercera o cuarta o quinta, ver fotos. Todo sucio, gente muy humilde, humildísima y allí que me encontraba yo con todos y con mi colega con el que luego iba hablando algo hasta que me ha confirmado que me acompañaría hasta una salida de metro muy céntrica de New Delhi y con muchos hoteles, de hecho me ha recomendado el The Park de 5 estrellas y que yo ya sabía que no iba a coger. Pero el caso era llegar hasta allí.
Llega el tren a Nueva Delhi y me lleva atravesando a todos los taxis drives que me acosaban hasta los rickshaws y allí con negociación de 50 rupias nos hemos montado ambos incluidas maletas. Tres suyas y una mía. El tipo, aunque fibroso y aspecto de ciclista colombiano, no podía casi, y sin casi, con nosotros. De hecho se ha bajado un par de veces para empujar el rickshaws a pata. Quince o veinte minutos más tarde llegamos a la parada de metro más cercana y ahí un nuevo calvario. Metro casi igual que el de Madrid, de nuevo y amplio, pero que aquí se queda pequeño muy pronto de la cantidad de habitantes que tiene la ciudad.
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El primer tren ha sido imposible cogerlo y en el segundo nos hemos pertrechado bien para entrar empujando. Increíble, casi unos encima de otros y las maletas encima de nosotros. Finalmente llegamos a la estación prometida y me indica mi salida pues él continua en otra línea. Ahí se me había acabado la guarda de mi ángel, pero no, dos minutos más tarde y ya en la calle otro tipo, al principio sospechoso, pero luego se veía que no, me confirma que el Park Hotel es carísimo y sin plazas y me informa de que la oficina de turismo de Delhi, o una de ellas, se encuentra a una manzana de allí. Así es, entra incluso conmigo, no sin antes preguntarme que era yo y decirme él que era funcionario del gobierno como ponía en su tarjeta o mejor policía como al final me ha confirmado. Despedida y me quedo con los otros funcionarios. Que me van orientando sobre hoteles y taxis y sitios que ver para decidirme finalmente con que No iba a hotel y que me dieran el precio de un taxidriver (Sunir) que me llevara a los 4 o 5 sitios más importantes y luego al “airport”.
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Así es, no muy barato pero tampoco caro, viendo luego las distancias aquí, he pagado 50 euros al cambio por recorrer casi todos los sitios emblemáticos, hacer la foto correspondiente, y terminar en el aeropuerto antes de lo esperado pero que a mí no solo no me importaba sino que lo deseaba con toda mi alma. Muy cansado físicamente otra vez y harto de ver tanta basura y podredumbre entre monumento y monumento ya quería y necesitaba terminar mi periplo en India. Vi el Lotto, la Qutubia, la Puerta de la India, y algún palacio a lo lejos. Sunir el taxista me invito a ir a su casa a comer, pues era hora de ello, pero yo le dije que no. Que fuéramos ya al aeropuerto. Un aeropuerto ya es incluso una zona de confort, más si tienes pronto tu cheking medio hecho.
Al llegar a Air India no bastaba con mostrar mi Passport y he tenido que sacar la confirmación de vuelo de mi móvil y con eso y el pasaporte la señora muy amable me lo ha hecho. Aunque han sido momentos de incertidumbre porque ella me decía que no. Que me faltaban cosas. En fin. Aquí tengo mí papel para que luego me den la tarjeta de embarque no antes de la una de la madrugada pues es cuando me permitirán pasar. Encima, aunque no me importa mucho, el vuelo se ha retrasado de las siete a las nueve de la mañana. Hora y media de vuelo y estaré en Katmandú. Mañana lo contaremos así como si me he metido al hotel de aquí o no. En un par lo sabré. Bss.

KATMANDU
Finalmente dormí, muy a gusto en el hotel por horas que hay dentro del aeropuerto Indira Gandhi de New Delhi.
De 12 a 6 horas por 40 euros, que no es poco, pero que me asegura estar descansado mañana para desde primera hora poder ver en condiciones Katmandú.
Me despierto a las 6 en punto, duchita y directo al boarding.
Por fin salgo de la India, aunque volveré a pisarla en la vuelta al pasar por Chennai, ya veremos si salgo del aeropuerto o no. Ganas, ya no tengo.
Aeropuerto de Katmandú, y de nuevo paso de inmigración etc., pero, esto parece más fácil y eso que no tengo la visa. Hay maquinas que escanean el Passport y azafatos que te asesoran individualmente a pie de máquina. Sencillo y en un momento después de pagar 25 euros 15 días de estancia en Nepal, paso sin problemas al país.
Taxi al hotel Katmandú Guest House y en un momento ya estoy en mi habitación, llego casi justo para no tener problemas en la entrada ni tener que esperar en hall. 12 horas de la mañana.
Ducha rápida, deshago la maleta entera y en pocos minutos estoy en la calle dando un “pingüi”. De principio cojo un taxi para ir a una estupa o algo así que me pone en el mapa. Recorro dos calles y el tipo me deja en un sitio pequeño asegurando que es donde yo le he dicho. Y por más de 2 euros, vaya timo. Alguna foto pero no me convence pues no es lo que yo esperaba. Claro esto no es Durbar Square y como quiero ir allí sin dilación cojo otro taxi, que no son caros, pero luego comprobare que mi hotel está más cerca de todo de lo que parece.
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Durbar Square…y guau, increíble lo que veo, primero puestos de regalos y souvenir y luego la gran plaza Durbar. Preciosa, grandiosa, con muchos edificios y tallas de piedra. La recorro sin parar de hacer fotos y me subo a sentarme y disfrutar de la vista y contemplación de la vida diaria de Katmandú. Sigo investigando y voy al museo de la ciudad y doy con un patio donde están militares izando bandera y desfilando.
Más plaza y salgo de ella y me adentro por calles estrechas, callejuelas, todo más limpio que en india, exagerada la comparación de limpieza e higiene que hay aquí y eso que la rupia vale menos y hay casi igual pobreza que allí. Como un plátano y la cascara me la tengo que meter en la mochila porque esta todo limpio y no puedo tirarla al suelo.
No compro nada todavía pero no por falta de ganas porque hay de todo. Pero primero prefiero mirar mucho, cosas y precios. Así me aseguro de su coste.
Katmandú es muy turístico, hay mucho occidental por las calles. Voy a mi hotel y descanso y cargo móviles y me comunico por wasap con un wifi muy bueno en todo el hotel.
Por la tarde vuelvo a salir un rato y ya de noche cojo un taxi para ir a la estupa de Swoyambhunath, llego tan de noche y tan tarde que no hay nadie y lo visitamos el taxista y yo, previo acuerdo de que me devuelva a mi hotel. Solo está el vigilante, al que hay que pagar algo, y algunos monjes que viven aquí. Bueno, monjes y los cientos de monos que dan un poco de grima y algo de miedo. Agrupados para dormir y por el frio, se juntan pegados unos a otros mirando de reojo según pasamos. Es bonito verlo de noche, tiene su encanto, aunque al día siguiente comprobare que otras estupas tienen más color por el día.
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A todo esto ya he negociado en el hotel mi regalo de reyes personal, que es un vuelo por el Himalaya viendo nada menos que el Everest. También dejo pagada la visita a las poblaciones de Patán y Boudhanath.
Hasta mañana.
Me recogen según lo pactado a las 5.45 en el hotel y me llevan al aeropuerto, allí, finalmente tendremos que esperar hasta las 9.30 a poder subir al jet que nos llevará por el Himalaya. Por cierto que casi lo pierdo hablando con dos señoras argentinas que también iban a la avioneta y tiene que venir una azafata a avisarnos de que hay que salir en el pequeño autobús hacia el centro de la pista donde está el aparato de Yeti Airlines.
Cada uno con su ventana, y poco a poco nos acercamos al Himalaya, la azafata nos va indicando cada pico con la referencia del mapa que nos han dado, Shisha Pangma, Cho Oyu, Lothse, y finalmente el Makalu y Everest. Incluso entramos en cabina dos veces cada uno para verlo desde otra perspectiva. Increíble sobrevolar la cordillera del Himalaya y ver estos ocho miles tan cerca.
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Aterrizamos todavía un poco conmocionados positivamente de las vistas y nos hacemos una foto junto al avión. Unos catalanes afincados en Shanghái me hacen la foto recuerdo con el aparato.
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De vuelta al hotel me llevan a mediodía a patán y luego a la estupa de Boudhanath. Bonito mediodía y tarde con un taxi exclusivo para mí y que me espera mientras recorro los lugares y hago fotos. En la estupa de Boudhanath además me encuentro con el hermano de los dueños de un restaurante español, la casita, y con el que hablo y me tomo una cerveza en la terraza contemplando desde lo alto la majestuosa estupa, preciosa y blanca. Al igual que toda la plaza donde se sitúa. Ha sido este uno de los mejores momentos del viaje. Saúl titán. Como pone en su wasap. Cocinero y un tipo estupendo, además de exboxeador. De hecho con el empiezan a salir en la conversación muchos nombre del boxeo, kick y full que conocemos los dos.
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Ya aquí en Boudhanath empiezo a hacer las primeras compras para todas mis chicas. Porque sobre todo hay cosas de mujeres, collares, anillas, pendientes, etc.
De vuelta a Katmandú y a mi hotel, sigo con algo de compras pues hay cosas muy chulas aquí en Nepal y no caras. Así lo confirmare más tarde, pues ha sido el lugar más asequible y cómodo para comprar los regalos.
Tarde tranquila dando otra vuelta por el centro de la ciudad y terminando por la noche en la plaza Durbar, con otra visión y perspectiva de este lugar. Ahora dejan pasar el tráfico, y aunque hay mucho y se montan unos atascos tremendos, el tráfico y la conducción de aquí no es tan agresiva y desagradable como en la India.
Y para terminar de la mejor forma la noche pegado a mi hotel un pub donde tomar una cervecita y además con música en vivo. De lujo. Disfruto lo que no lo he hecho en la India.

SAIGON Y CAN THO…Y LA FAMILIA LAM DEL DELTA DEL MEKONG
Dejar atrás Vietnam ha sido triste. Han sido tal vez los mejores días y noches del viaje. De hecho ha sido el único sitio donde he dormido tres noches. Muy bien y en un hotel muy bueno.
La llegada más fácil de lo pensado después de que tenía que hacer tres vuelos desde Katmandú.
Allí primero me dio tiempo a cenar algo a y tomar el vuelo a las 12 de la noche.
Pero debo facturar la maleta sí o sí. Y ya empiezan las incertidumbres. De hecho me vuelvo a encontrar al que me dio los boarding pass en la zona de cafés y me confirma a mi pregunta que sí que la maleta va directamente a Singapur y no a la escala de Kuala Lumpur. Bien, todo ok aunque yo estoy más cómodo con mi maleta-mochila pegada a mí. Los pasajeros del vuelo casi todos chicos jóvenes que deben trabajar en Kuala Lumpur pues ya no aparecieron en el otro vuelo.
El tránsito de Kuala Lumpur fenomenal como lo es en un país civilizado, y el video de bienvenida del avión espectacular. Que daban ganas de bajarse y quedarse en esta ciudad.
Transbordo a Singapur ok y justo llegar a la cinta de maletas y ver la mía. ..El primer y “yuhuu” del día.
En el airport de Singapur. Busco no obstante algún sitio para dormir un rato tipo airport de New Delhi que no termine de encontrarlo así que me eché en unos asientos de por allí y descanse bastante bien pues llegue a coger el avión de Tiger air en buenas condiciones.
Ya en la zona de boarding a 40 minutos de la salida, casi toda la gente es vietnamita, se ve, se nota. Hay muchas chicas con ojos más rasgados que las malasias. Me gustan.
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Ya en el avión comparto sitio, asiento de por medio vacío, con una chica vietnamita a la que miraba de vez en cuando. Incluso la llegue a hacer una foto robada mientras dormía. A punto de aterrizar, cuando ya se veía la ciudad de Saigón desde el aire me siento más cerca de la ventanilla y me siento en el asiento del medio pegada al de la ventanilla donde iba ella…y compartimos sin hablar todavía la vista aérea de Ho Chi Minh y alguna mirada cómplice. Ya aterrizando casi, comienzo a hablar con ella en el poco inglés que manejamos ambos, porque como diría más tarde a algún amigo por wasap, yo parecía Shakespeare a su lado hablando inglés. Vivía en Can Tho, justamente en el delta del rio Mekong, donde yo quería ir al día siguiente y así se lo hice ver. Ella misma me invitaba a ir a su casa y a que incluso durmiera el día siguiente en su casa. Eso quedaba un poco lejos todavía y mi propuesta fue que pasara la noche en Saigón y salir juntos a la mañana. Incluso que lo pasara en mi hotel. Es más, que lo pasara conmigo en la habitación. Y así fue. No sin antes discutir un poco con el recepcionista pues pensaba que era una prostituta de la calle, algo que terminó por dejar de creer cuando vio efectivamente que los dos triamos maletas y veníamos del aeropuerto.
Mi sueño de visitar Vietnam y el gran sueño de hacer el amor con una vietnamita se cumplieron los dos juntos y a las pocas horas de aterrizar. Sexo y amor. Porque follamos y nos chupamos. Pero después, durante toda la noche estuvo abrazada a mí de lo más tierno. Era guapa y estaba muy buena. Sí. Una noche de ensueño en Saigón previa cena en las inmediaciones del hotel y paseo por el Riverside del rio Saigón, pegado al hotel. Jo que noche!!
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Al día siguiente después de hacer unos papeles en la ciudad salimos desde la estación de autobuses destino a la población más grande del interior del delta del Mekong. Por sólo 7 euros al interior de delta del Mekong a 200km de la ciudad de Ho Chi Minh. Lam, que así se llamaba, no dejaba de darme la mano y besos.
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Las 4 horas de bus y la media hora de taxi hasta llegar, primero a recoger en el cole a su hija de 9 años y después a una casa austera pero limpia y ordenada, rodeada de agua por todos los lados y que a mi pregunta de si era río Mekong todas las zonas de agua que veía, todos los de la casa contestaban afirmativamente. Me presentan primero al padre, que no se levantó de la tumbona ni para comer mientras seguía viendo la tele y luego a la hermana, hermanos, cuñados, y yo no sé qué más familiares que aparecían y desaparecían por entre la jungla.
Paseamos por allí un rato viendo y sintiendo las entrañas de la desembocadura del río para luego terminar comiendo juntos afuera, comida típica y con palillos incluidos. Cerveza no faltaba y me puse hasta arriba de todo. Ya un poco tarde pues anochecía fuimos al mercado flotante del que vimos el interior pues ya el descargue desde las barcas había terminado. Bien aun así. Pues también fue una gran experiencia ir en moto y poder conducirla yo. Una hora por las calles de una ciudad de Vietnam en moto es la gran experiencia para un motero aunque la moto no fuera una GS BMW o precisamente por ello.
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Simplemente impresionante. Es un poco locura…pero controlada y con respeto. Nadie pita a malas ni grita ni…algo que sí que pasa en la India…Un lugar muy desagradable para conducir.
El final de la experiencia en Can Tho fue estupendo tomando un cafecito en el centro de la población para luego ya despedirme y salir un poco tarde en bus para Saigón. Bueno, la verdad es que al final casi tuve que salir por “patas” de allí pues la susodicha novia que me había echado no me quería llevar a la estación de autobuses y finalmente tuve que coger un taxi que me pidieron desde la casa la tía o prima, pues ella no atendía a mis ruegos de que debía irme cuanto antes. Definitivamente quería, no solo que me quedara a dormir, quería que me quedara a vivir. Y eso ya es mucho. Llegué al hotel a la 1 de la madrugada, un poco tarde pero al estar las calles vacías el viaje en taxi de la estación al hotel fue rápido y puede dormir las horas justas para que el día siguiente me cundiera.
Tal vez por lo tarde y lo cansado que estaba dormí muy bien y me levante justo para poder desayunar y luego contratar en la oficina de travel del hotel una de las mejores experiencias de todo mi viaje: la subida en lancha rápida por el río Saigón hasta Cu Chi, los famosos túneles construidos por los vietnamitas en la guerra.
Pero antes, contar que como la salida en lancha era a la una, me dio tiempo a ver del centro de la ciudad lo más significativo y bonito: la catedral Notre Dame, el Palacio de Correos, el Museo de la guerra, la Opera, y sobre todo y como comienzo de ese recorrido, el Hotel Continental, lugar de encuentro y residencia de los periodistas durante la guerra y donde muy a gusto me tome un café releyendo alguna crónica de mí admirado Leguineche que estuvo por aquí en las fechas previas a la “caída de Saigón”.
Tan bien me sentó el café que terminé comprando una cajita de madera para servilletas de la que me enamoré nada más entrar y que dude un momento si me la guardaba en la mochila. Menos mal que preguntando me dijeron que sí que se vendía en el hotel dentro de sus artículos de merchandising. Así que lo compre y no tuve que robarlo. La verdad, es que aquí no me hubiera atrevido a ello.
Paso por el mercado principal de Saigón Ben Thank Market y rápido al hotel. Aseo. Cambio de ropa y al hall a esperar que me recojan para el recorrido a Cu Chi.
De mi hotel pasamos al de al lado a por 4 personas más y sólo cruzar la carretera y ya estábamos en el lugar de salida. Unas 12 personas y tres de tripulación componíamos el total de abordo en la lancha. Y sí, lancha rápida que te quitaba rápido el sofoco del calor de Saigón. Río arriba y sin parar de hacer fotos se veía claramente como el río se estrechaba hasta después de una hora y pico llegar a Cu Chi.
Bajar de la lancha y ahí mismo ya está el centro de acogida donde te explican toda la historia antes de iniciar el recorrido con el guía. La verdad que impresiona solo por estar allí y saber que hubo los combates tan sangrientos entre americanos y vietnamitas. En las pelis siempre los vietnamitas eran los malos pero aquí confirmas del todo que en cualquier guerra no hay tan buenos y tan malos de la forma en que nos venden en las películas.
Por supuesto que me metí en el foso más estrecho aunque fuera solo por la foto que he visto decenas de veces en artículos e informaciones de Cu Chi.
Todo el recorrido es asombroso y se reproducen muy bien las condiciones de vida de los soldados hombres y mujeres del vietcong y las condiciones y formas en que murieron muchos soldados americanos. Al final del itinerario como en toda atracción turística que se precie…zona de merchandising e incluso posibilidad de tirar con armas como el ak 47 y el M16.
Y antes de bajar el río. Comida de grupo en terraza de madera. Un lujazo en la que solo me falto una cerveza.
La bajada del río en la lancha fue también alucinante pues coincidió con la puesta de sol y el paisaje iba ofreciendo inmensidad de tonalidades y posibilidades para hacer las últimas fotos de la jornada.
Llegamos ya de noche. Y hotel. Ducha cambio de ropa y salida de despedida de Saigón. Cerveza y de nuevo música en vivo…recordando los mejores momentos de KTMD en un bar cerca del hotel. Donde incluso me tome un sándwich de pollo para terminar de la mejor manera tomando un café y donuts no sin antes comprar otro pequeño recuerdo de Vietnam y conocer por fin el precio de una prostituta de la zona. Muy guapa por cierto. Que me ofreció un chico joven y al que yo le contesté varias veces que “tomorrow” que hoy ya era muy tarde para que yo hiciera estas cosas.
Y a dormir que el día siguiente se presentaba duro. Levantarse a las 6. Vuelo a las 9
Y de un tirón y dos horitas solo, llegar a la tan desconocida como interesante Singapur.

 

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IMPRESIONANTE SINGAPUR.
Lo tiene todo. Edificios y monumentos emblemáticos e interesantes. Entorno agradable. Gente maja. Chicas guapas y buenísimas. El río. El mar. Edificios. Zona de copas. Etc.; etc….y sólo tenía unas 12 horas para todo eso. Para verlo y para sentirlo. Y he de decir que lo he visto y lo he sentido.
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El hotel. El mejor que he tenido en todo el viaje, claro que me costó 90 euros y al salir hoy por la mañana me dicen que no me incluye el desayuno. Yo que iba a echar un pedazo de foto a ese pedazo de lugar del brekfast. Que no hice claro, cuando el tipo me dijo que no me correspondía probar nada.
Room en la 19 planta. Pegado al río. Muy bien situado.
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No obstante en mi primera salida y por el poco espacio de tiempo que tenía recurrí a un taxi para que me dejara en el centro de la city. De ahí, y después de entrar en una oficina de turismo, me subí por primera vez en mi vida a un bus de turismo de ciudad. De esos de dos pisos y sin capota arriba. Buen recorrido sin dejar de hacer fotos y parada en el punto final donde la gran noria y frente justo al complejo Marina Say Band. Y ahí justo una parada de barco donde pregunto y compro por un recorrido. A los 10 minutos ya estaba montado y, río adentro, Singapur iba mostrando toda su belleza interior. Precioso. Y más cuando se iba estrechando, no dando casi tiempo a tirar las fotos que la vista te proponía. Me bajé incluso unas paradas antes en la zona centro de terrazas y donde está el museo de Asia. De ahí recorrido andando zigzagueando por los puentes. A cual más bonito hasta parar en la terraza del Hotel Fullerton con una buena perspectiva y un buen wifi gratis.
Luego viendo por el mapa donde quedaba el hotel fui caminando por toda la Riverside hasta llegar a mi hotel.
Ducha ropa nueva y salir, ahora ya, a por una cerveza. Y con chupa incluida, porque la que estaba callando era tremenda. Que chaparrón. Pero una tromba de agua muy tropical y hasta agradable. Luego al cabo de 15 minutos ya no me hizo falta la cazadora de montaña y la tuve que llevar en la mano. Pero me hizo ilusión ponérmela y que cayera así de fuerte. Era bonito.
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Singapur de noche es fantástica. Las fotos ahora no recogen del todo lo que es esta ciudad con todo encendido…Edificios. ..Puentes…barcos…locales…Etc, etc.
Pero fotos y más fotos. Sobre todo Marina Bay Sands. Y chicas.
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Luego la obligada cervecita, que terminé acompañada esta vez de una ensalada caesar, en un pub irlandés, al que por cierto, llegaba el gran wifi gratis del Fullerton.
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De vuelta al hotel fui por la otra orilla y ahí descubrí la zona más copera y de ritmo. Impresionante. Que garitos. Que mujeres. Y para finalizar de la mejor manera, mi grata sorpresa cuando en el bar del hotel…Música en vivo. Y ya, porque no y por primera vez en el viaje…un gin-tonic para tirar la casa por la ventana y hacer la mejor despedida de la mejor Asia.

 

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CHENNAI. ANTIGUA MADRÁS
La verdad es que no quería ni salir del “airport” pero casi me han echado. Aquí el tema del tránsito de un aeropuerto es que salgas a la “puta calle” y luego vuelvas a entrar. Pero incluso queriendo quedarme en él a esperar el boarding y con tarjeta en mano no he podido pues era muy pronto todavía. La verdad es que sí, que quedaba mucho tiempo para la salida del avión a Bombay. Quedaban más de 8 horas para el vuelo. Así que el propio policía de la puerta me decía que de donde era y que me fuera a tomar algo por ahí que había sitios para mí. Incluso mi compañero de asiento que luego me lo he vuelto a encontrar me decía que saliera a la ciudad.
Así lo he hecho y sin rupias he tomado un taxi (amarillos del gobierno, de los que teóricamente no te timan) y he pedido pagar con un billete de 10 euros para que luego me dieran la vuelta de las 5 rupias de coste “oficial”. Finalmente, claro, el tipo se hacía el loco y le he podido sacar una rupia de vuelta.
Yo le he dicho City Center y él justo me ha llevado allí. Sí al McDonald. Pero era verdad. Como siempre, se cumple en cualquier ciudad del mundo…donde está el McDonald’s está el centro.
De ahí bajando la calle 1 km he dado justo con el mar…con la bahía de Bengala. Gandhi beach. Y de lujooooo. Después de hacerme un selfie con Gandhi (estatua) he ido hasta la orilla, me he quitado las zapatillas y he metido primero los pies desnudos pero luego me he ido animando y casi me baño entero. Bueno me he mojado todo lo que he podido y que a gusto me he quedado. Luego alguna foto más de recuerdo aprovechando que pasaban unas colegiales muy simpáticas con las que incluso me he hecho otro selfie como con Gandhi.
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Que placer 2 horas y media sentado en la playa recostado en la mochila y sintiendo el aire. El mar. Y lo mejor de ese sitio y ese momento. ..Seguramente el más tranquilo y placentero en todo mi recorrido en India.
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Vuelta al McDonald y cambio 20 euros, mal cambiados claro. Y subo a comerme algo, no tanto por hambre, como por tener asegurada mi energía hasta salir de este país.
Salir del centro comercial donde estaba en McDonald y querer coger un taxi es tarea más que imposible. Sólo Tuctuc y negocio por 100 rupis llevarme a una parada de taxis que me aseguran estar más adelante.
Pero cuando llevamos 5 minutos o poco más, el piloto del Tuctuc me invita a que me lleve él mismo al aeropuerto. Y yo la verdad que con tiempo que llevaba y pocas ganas de cambio de vehículo, le digo que ok y en 10 segundos negociamos que por five handred rupias me deja en el airport antes de una hora. Y así ha sido. Y he llegado bien…y cómodo.
Ahora en el aeropuerto. Ya con el boarding pass en mano desde Singapur paso directo y la policía que me dice que donde está la etiqueta de la mochila…y, menos mal, me ponen una ellos mismos y la sellan. Aun así, terminan por medio inspeccionarme y me hacen abrir y sacar una parte de metal que terminará siendo el paquete de regalo para mi hija mayor…Pulsera. .colgante. ..etc;.. Me lo quita…y la monto.
Y aquí estoy escribiendo y cargando batería del móvil… y mía propia con el famoso tan deseado por mí, cappuccino.
Besos. Hasta que no salga el avión de Bombay a Estambul no terminaré de estar a gusto. Y es que la entrada a Chennai ha sido de incertidumbre y algo de tensión cuando la tipa del control me pide que rellene allí mismo otro papel que luego rechazará y me hará ir al office de inmigración por no poner dirección en ningún sitio. Menos mal que los de esa oficina tenían un poco más de luces y me han dicho “tránsito to Mumbai to Estambul” como yo mismo les decía y como realmente es mi situación.
Ganas de irme de este país y con pocas ganas de volver.
El fligh AI 571 se ha retrasado 30 minutos…pero eso casi hasta me viene mejor.
Nos vemos en Bombay y ojalá ya mismo en Estambul. Por no ser demasiado positivo y decir ya Madrid.
Tengo ya tantas ganas de “I want to go Home” que he sido el primero en entrar al avión. Y hasta me he saludado con un gesto con el copiloto. Digo copi pues les vi a los dos arriba en el boarding casi tan preocupados o impacientes como los pasajeros por el retraso del vuelo, y este llevaba un galón menos que el otro. Por cierto que el tipo se parece a Jeff Goldblumde actor de Parque Jurásico.
Bueno. Aquí estamos ya incluso con el cinturón abrochado.

DE AEROPUERTO A AEROPUERTO EN BOMBAY Y ME PIRO POR QUE ME TOCA
Bueno, de pasada no, de tránsito en el aeropuerto. Pero para mi sorpresa, he tenido que salir a la calle pues el vuelo a Estambul sale del aeropuerto internacional, y yo vengo de Chennai, cuelo nacional. La verdad es que no caí en esto, aunque bueno, da igual.
Cojo entonces un taxi “normal” después de estar unos cinco minutos esperando a que un tipo con teléfono en mano hablara con un taxi de tapadillo para que me saliera más barato. Al final, mal rollo, me ha generado mucha desconfianza y le he dicho que no y me he ido rápido a tomar el taxi oficial. Por cierto que este me salió más barato que la oferta del tipo del teléfono.
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El aeropuerto de Bombay sí que es una amalgama de ciudadanos del mundo, hay gente de todo tipo, orientales, árabes, occidentales. Árabes sobre todo de Pakistán y Afganistán. Es ver los destinos en la pantalla y creer que estás viendo “En tierra hostil”.
Y por fin salimos para Estambul. Y de Estambul, zona amiga ya, a Madrid. A tiro de piedra. Vuelta a casa. “I want to go home”. Hasta el año que viene, que volveremos a Vietnam…tocando ya algo de China, para sentir que avanzo.

Isidro Lapuente
13 de enero de 2015

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