Archivos de la categoría ‘6ª ETAPA VUELTA AL MUNDO. Pekin a Yokohama pasando por Xian-Yangtse-Shangai-Kyoto-Hiroshima-Tokyo’

14 ene

La salida del tren para Tokyo la hicimos al final a las 15 horas después de recoger nuestras cosas del Ryokan. 

Seguía haciendo mucho frío y ya por la mañana nos nevó mientras visitábamos los últimos templos de Kyoto. Pero no esperábamos tanta nieve como la que hubo de camino a Tokyo y es que a hora y media de Kyoto el paisaje de pronto y por muchos km se convirtió en blanco. Todo nevado y de pronto. ..zas…el Monte Fuji ahí enfrente de nosotros como si de un gran póster se tratara. Imponente y atractivo. Nevado en su cima y cubierto en parte de nubes. 

Fotos y vídeos para recoger ese momento y después mirarle sin hacer ni decir nada con la nariz casi pegada en el cristal. 

Ya anochecido llegamos a  Tokyo a las siete de la tarde y rápidamente hacemos el transbordo a la estación de Kanda muy cerca de la estación Tokyo Central donde tenemos nuestro particular hotel, un hotel Cápsula donde las habitaciones son camas individuales casi como las máquinas donde te hacen las resonancias magnéticas. Exagerando un poco claro. 

Ducha rápida en espacio compartido y salimos raudos para Shibuya, tal vez el barrio más famoso y snob de la ciudad. Su famoso cruce de peatones en aspa y la estatua del perro Hasiko lo potencian más si cabe y lo entonan en uno de los lugares más visitados y concurridos del mundo.

Tendrá que ser el último día de viaje, de nuevo por la noche y ya en compañía del gran Lino cuando entendamos y admiremos la zona terminando incluso por gustarnos y admitiendo que es uno de los mejores sitios de Japón. 

Damos un pequeño paseo por el barrio y terminamos yendonos a Kanda en la misma calle del hotel a cenar nuestra deliciosa sopa de fideos picante estilo chino.

15 ene

Hoy es día de viaje local y tomamos el tren a Kamakura, población situada a poco más de media hora de tren de la capital.

Todavia temprano y siendo domingo, hay muy poca gente por la calle y casi todo esta cerrado…menos un Café muy chulo donde desayunamos y compartimos conversacion con el camarero, un tipo joven muy majo. El sitio es auténtico con un aire a biblioteca por la decoración de libros y revistas que tiene. 

Subimos la calle 1km y nos topamos con un primer templo, austero pero bonito…muy zen de corte taoista. Con unas impresionantes vistas al Océano Pacífico. Después el gran Buda de Kamakura, imponente. Estatua  de bronce a la que se puede incluso acceder dentro. Templo budista sencillo con pocos colores y algunos monjes entrando y saliendo de sus dependencias. 

Hacemos acopio de regalos en Kamakura pueblo y partimos a Yokohama ya en dirección de vuelta a Tokyo. Puerto de excelencia del Pacífico en la zona, de donde han partido muchos de los barcos históricos en guerras y en tiempos de paz. Y de donde salió Philleas Fogg en un vapor destino a San Francisco. Destino emblemático y obligado por tanto de esta sexta etapa de vuelta al mundo que unirá el continente asiático con el americano ayudado, seguramente  por Hawai para llegar a la costa oeste de los Estados Unidos y continuar con el gran objetivo de recorrer el globo terráqueo en casi todos los medios de transporte y en forma itinerante empezando donde se dejó la anterior etapa. 

  

Lo celebramos con fotos, paseo por la bahía y una buena cerveza japonesa.

De nuevo el tren nos devolverá a la realidad más urbana y estresante de la contradictoria Tokyo.

Para relajarnos vamos directos al museo de las Espadas pues nos parece atractivo y a José Antonio le gustan este tipo de objetos. ..Katanas, Tachis. . Al final se queda en poco pues solo tiene una sala y cuesta demasiado para tan poca oferta.

Terminamos la tarde noche visitando el Templo y parque Miju. Una especie de mezcla de Retiro y Casa de Campo madrileña. 

Nos tomamos un café en esta zona. Starbucks pequeño y hablamos finalnente con Lino por wasap para quedar el día siguiente, último en Tokyo, en Japón, en Asia y de esta etapa. 

Hotel y spa superrelajante. Cena sopa roja. Café en hotel, escribir y música Sting en zona compartida de este peculiar hotel que más parece un albergue de montaña.  

16 enero. Último día. 

Estación de tren de Kanda 10.00 horas y aparece Lino. Lino ha sido alumno mío en el curso de entrenadores de fútbol nivel 3 hace seis meses. Ya entonces hablamos de vernos aquí que es donde vive. Bilbaino de nacimiento de padre vasco y madre peruana. A los 22 años se fue a estudiar a Kyoto y desde entonces vive en Japón. Ahora en Tokyo felizmente casado con una japonesa con la que ha tenido dos hijos gemelos que ahora tienen 9 años. Nacidos en España de los 15 años que ha pasado allí regentando un restaurante japonés, el Samurai. 

Y Lino es un crack. 44 años de vida intensa por el mundo, principalmente Asia. Muchas historias y mucho que contar. Apasionado del fútbol capaz de sacarse el título de entrenador solo por satisfacción personal sin dejar de pretender entrenar un gran equipo como seguro que hará después de las ofertas que casi agarra en el propio Japón. 

Y con Lino nos vamos directos en metro al antiguo mercado de Sikusa. Allí mucho de compras y de gente visitando el templo del mismo nombre. Entre la multitud, de nuevo como es costumbre aquí, muchas chicas y no todas japonesas, vestidas de gheisas solo por el placer de vestirse así, sentirse atractivas y compartir ese momento con sus amigas o con toda la gente cuando van solas. Acceden siempre con facilidad a nuestras peticiones de fotos o de selfies siempre por nuestra parte con el mayor respeto y cariño del mundo.

Y pasamos en un tris…del Sikusa a tomar el metro para ir a una tienda especializada en artes marciales y comprar unos cinturones de karate y Tkdo a nuestros hijos Iván de José y mi Rocío. El kimono que también pretendíamos para nosotros nos lo perdonamos y salimos sin él por el elevado precio. Es final de un superviaje de 21 días y las existencias de dinero en cualquier moneda es mínima…aqui y en España.

Lino se va a por sus gemelos al cole y nosotros a los alrededores del Palacio Imperial. ..y nunca mejor dicho pues lo único que se puede hacer ahí es rodear el Palacio y sus jardines, pero nada de entrar. Es bonito por fuera y por dentro lo sabrá el emperador, su familia y la cohorte típica socio política en estos casos.

Terminamos en la parte posterior del Palacio y nos tomamos nuestro café de la tarde antes de coger el metro y tren a Kanda, nuestra estación. 

Ducha buena y poco para descansar pues hemos quedado con Lino a las ocho en punto de la noche en el mismísimo cruce de Shibuya. Quién nos iba a decir el primer día que ocurriría ésto  ..quedar con alguien conocido en este punto tan emblemático. 

Para vernos con tanta gente hemos decidido José y yo cruzar hasta la mitad y quedarnos ahí unos segundos hasta estar solos y que nos vea, y ello antes de que vengan los coches y nos atropellen. Prueba conseguida. Lino nos saluda desde un lateral medio riéndose, medio acojonado por nosotros.

Y nos damos un buen “chompi” por la zona viendo todo tipo de locales mientras a modo de cicerone Lino nos explica las peculiaridades de cada uno. Comida, copas, ropa, tecnología, sexo light, sexo masaje, sexo más fuertemente, jazz, pub irlandeses. ..etc.

Nos metemos en uno de los de mejor ambiente a tomar una buena cerveza negras y rubias. Mucha mezcla de cerveza y de gente. ..tambien negra y rubia y sobre todo de ojos rasgados.

Es nuestro último día. ..Nuestra última noche. Tenemos tanta nostalgia de que acabe como ganas de llegar a casa. Estamos muy contentos. ..pero muy cansados. Es en verdad un gran periplo de viaje. Muchos trenes, aviones, barcos, metros, autobuses…y sobre todo mucho andar. 

Parece que fue hace meses cuando llegamos a Pekin con toda la ilusión y ganas de los comienzos. Hemos recorrido a pie gran parte de la Gran Muralla, recorrido en bicicleta todo Xian, navegado en el río Yangtse, pateado las calles de Shangai y Suzhou, y terminado en Japón viendo casi todos los templos de Kyoto, yendo en barco a la isla de Miyajima y sentido el silencio de Hiroshima y Kamakura y el ruido del centro de Tokyo….. Y Yokohama…final de mucho y comienzo de todo.

Terminado de escribir en Moscú, escala para Madrid. 18.39 hora local. 

11 ene

Finalmente no dormimos nada en el aeropuerto de Guanzhou. Todo lo contrario, nos pusimos cerca de una de las entradas a ver la gente que venía, sobre todo los trabajadores de todo tipo y con vestimentas tan variadas como sus funciones. 

Tuvimos un retraso de 40 minutos aproximadamente. Era ya con luz cuando despegamos por última vez de China y cuando por fin vimos su cielo azul y su sol. Sólo lo habíamos podido tener el día de la visita a la Gran Muralla.

9.30 de la mañana, adiós China. Un país que nos marcado mucho y en el que hemos vivido muchas experiencias, la mayoría buenas. 

Y de pronto Japón. Casi sin poder terminar de revivir muchos de los momentos de Pekin, Xian, Yichang, Shangai y Shouzu, sobrevolamos un montón de pequeñas islas muy dispersas entre sí hasta llegar a Osaka.

En Osaka sólo haremos cambio de medio de transporte y en poco más de 1 hora estamos montados en un tren bala con nuestros respectivos documentos de Japan Raíl que hemos canjeado en la estación.

 

Eficacia japonesa será una de las frases más repetidas por nosotros a multitud de situaciones que se nos darán aquí en interacción con diversas personas que atienden los distintos servicios de una ciudad, de un país. 

El enlace con Kyoto es rápido y llegamos todavía con luz a nuestro Ryokan, especie de casa rural típica de Japón. Lo hacemos incluso andando pues está a 500 metros de la estación.  

Sitio muy chulo en el que te tienes que descalzar para entrar y donde te entregan unos Kimonos para salir del cuarto a las duchas y otros lugares de la casa. Duermes en futon en el suelo. Somos como samurais salidos de un cómic manga. 

Y salimos rápidos para descubrir Kyoto anocheciendo. Vemos un templo cercano muy parecido a los de China pero con menos colorines, más sobrio y ordenado. Es taoista. Y como ya es tarde y queremos ver al día siguiente muchas cosas, cenamos en un pequeño restaurante comida…todavía estilo Chino. De hecho cenaremos en Japón casi siempre este tipo de comida…sopa con fideos y picante…al que nos hemos acostumbrado. 

12 ene

Directos al Bambúsal de Kyoto tomamos un tren que nos acerca a esta maravilla de la naturaleza en sólo 20 minutos. Está en la zona de Arashayima. Lugar además frecuentado por gheisas o mejor dicho…chicas vestidas de gheisas de todas las edades y bellezas. 

Vemos también otros templos sintoistas y budistas. Hay decenas de ellos en esta zona norte de Kyoto. 

Vemos de todos ellos el Templo sintoista principal y por la tarde y en otro punto de la ciudad el famoso templo con los Toris naranja. Cientos de toris alineados en un camino sinuoso que sube montaña arriba para luego descender en un recorrido que parece no acabar nunca.

Taxi y bajamos en Palacio imperial que no vemos por estar cerrado y concluimos la jornada con nuestros fideos chinos como cena.

13 ene

Miyajima y Hiroshima. Sencillamente espectaculares y emotivos. 

Primero Templo de Itshikusima en la isla de Miyajima con el Tori flotante más famoso y espectacular del mundo. Y después la gran y emotiva Hiroshima. 

Tori flotante al que haremos cientos de fotos desde todos los ángulos, con sujeto y sin sujeto, hasta finalmente conseguir la foto precisa que no terminará de transmitir su belleza. 

Y con el templo de Itsikushima vemos mas templos en la isla de distinto tipo de creencias. 

Ciervos, pagodas y compras varias para dejar por los pelos la isla en uno de los barcos que nos lleva a Hiroshima. 

Hiroshima Impresionante. Sentido. Emotivo

Ver la Cúpula del antiguo edificio de fomento de Industria de la ciudad que el 6 de agosto de 1945 fue medio destrozado por la bomba…impresiona. 

Es uno de los pocos edificios que no quedaron del todo destruidos y que en los años 50 se decidió dejar en pie como recuerdo de la vasta destrucción de la bomba atómica lanzada por los Estados Unidos. 

Los museos dedicados al holocausto que generó la bomba son todavía más conmovedores. Ver objetos diversos y ropa de la gente que se quemó viva es muy impresionante. 

Así como la historia de la niña que justo después del hecho tuvo leucemia y murió con ocho años realizando antes una promesa en formato pajaritas de papel creyendo que se curaria con ello. Años más tarde ha quedado tanto en Hiroshima como en todo Japón su historia como ejemplo de lucha y motivación. Desde entonces en todos los colegios los niños hacen miles de pajaritas de papel en recuerdo de ella. Nosotros traemos una de ellas en la maleta…otra en el corazón.

De vuelta a Kyoto salimos por las inmediaciones de la estación en Osaka. Pero es una ciudad demasiado vasta y complicada como para conocerla en unas horas. 

Cenaremos en Kyoto y dormiremos en nuestro Dozen Ryokan.

El último día en Kyoto lo reservamos para conocer el espléndido templo Dorado. Un templo muy popular y visitado. Lo hacemos bajo una nevada tremenda que empapa incluso como si estuviéramos en plena montaña realizando una travesia.

Las imágenes del templo tan dorado con la nieve cayendo son preciosas. 

De vuelta en bus recorremos de norte a sur toda la ciudad para terminar de conocerla. La verdad es que quitando los templos y zonas de naturaleza, Kyoto NO es bonito. 

Tomamos a las 14.00 el tren a nuestro penúltimo destino Tokyo. Y es que el destino necesario final será Yokohama. Final de la 6 etapa de vuelta al mundo para algún día conectar este puerto con el puerto de San Francisco al igual que hiciera El más famoso personaje de Julio Verne. 

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Escribo esta entrada desde el aire. Vuelo CZ3612 de China Southen Airlines destino a Osaka. Eso sí, pasando primero por Guanzhou, más conocida como Cantón, tal vez para coger carrerilla a Japón. Y es que vamos para atrás, pues Osaka casi se ve desde lo más alto de la torre Financial Center y Cantón está en la costa sur de China. Y encima no conoceremos Guanzhou pues aunque la escala es de 8 horas son justo las de la noche. Con Shangai dejamos China después de dos semanas intensisimas.
La llegada a la estación de Shangai fue con lluvia, pero más lo fue todavía la llegada al Bundt desde donde se ve el mejor skyline de la ciudad.
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Antes, habíamos dejado el equipaje en el hotel reservado el día anterior pues en el que teníamos cogido desde Madrid no nos posibilitaba la tercera noche que ahorramos en Yichang.
Moverse por Shangai es muy fácil en metro y taxi, menos andando, pues las distancias son muy grandes aunque aún así nosotros lo hacemos casi siempre. Además tanto taxi como metro son muy baratos. Andar, gratis.
El skyline impresiona, es muy bonito. Con lluvia también. No obstante comprobaremos al día siguiente que viendo las torres enteras sin niebla es más increíble todavía. Y mejor no compararlo con ningún otro skyline de ninguna ciudad del mundo. Cada uno es diferente y te gustará más o menos en función con como lo hayas visto y vivido. Sentido por tanto.
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El primer día en Shangai es de descubrimiento, de volver a la zona de confort de la que salimos con cada cambio de ciudad. Y para ello lo mejor es andar mucho, callejear. Casi perdiéndose. A veces literalmente.
Una vez vistos los edificios en formato “línea de cielo” nos adentramos entre ellos y para esto pasamos por el túnel del Bundt. Un túnel bajo el río que por el “módico” precio de 50 yuans te transportan en una especie de teleférico subterráneo. Un poco hortera de luces y figuras pero funcional pues estás en el otro lado en 3 minutos.
Con tanta lluvia decidimos comer en el primer sitio que vemos, casi más para secarnos que por hambre. Metro y a hotel para descansar y afrontar la noche con más energía. Vinimos en tren coche-cama, pero con litera dura en la que se descansa peor.
Shangai es de China la ciudad más occidental y cosmopolita. Esto se ve en el tipo de construcción, el tipo de gente y la prostitución. Nosotros que en un primer momento pensábamos que chicas guapas se fijaban en nosotros, para luego caer (en 0 coma que diría un amigo) en que no es por nuestra cara bonita sino por nuestra cartera. Ofertan masajes, masajes con “final feliz” y “final feliz” sin masaje.
Así que toda la calle peatonal desde Peaple Square hasta el Bundt negando con la cabeza y con las manos la insistencia de mujeres y hombres representantes de ellas, a que nos diéramos un masaje subido de tono.
Ya sin lluvia y de noche el skyline se nos presenta más bonito e impresionante.
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El segundo día  (8 de enero) lo comenzamos trasladándonos de un hotel a otro para inmediatamente salir a por nuestro primer templo en Shangai, el Templo de Jade recomendación especial de nuestra querida guía en la distancia Laura. Espectacular. Muy genuino. La estatua del Buda en Jade es muy bonita.
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Recorremos después poco más de un km para llegar al otro templo, el de Jiangsu. También atractivo pero al que descartamos entrar por el precio y porque viniendo de ciudades como Xian, Yichang y Pekin, hemos visto suficientes y maravillosos templos de todo tipo.
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La noche de este día es un poco mejor de lluvia aunque más fría y oscura. Vemos de nuevo el skyline y la zona de Concesión francesa.
El segundo día en Shangai lo utilizamos para ir por la mañana a Suzhou que esta a 1h y media. Lo intentamos primero en tren pero llegamos unos minutos tarde y lo perdemos. Atravesamos después toda la ciudad para ir a los buses de largo recorrido y acertamos porque sale uno en cinco minutos. Una hora y media más tarde llegamos a la llamada Venecia de China.
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Aunque sinceramente queda poco de lo veneciano. Muchos canales y algo similar a una góndola. Muchos turistas nacionales y vendedores de todo tipo en calles estrechas llenas de comercios típicos pero agradables.
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Recorremos casi todo Suzhou pasando por las pagodas gemelas y otros lugares ancestrales de la China más coqueta. Suzhou, capital antaño de la producción de la seda que era llevada a Xian para comerciarla a través de la famosa Ruta de la Seda.
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Y tal vez por esta condición compramos muchas cosas relacionadas con ello, pañuelos, vestidos, abanicos, etc., etc.
Dejamos Suzhou después de unas cinco horas de visita y tomamos de nuevo el autobús a Shangai. Llegamos muy tarde y ya no salimos del hotel. Pasamos lo poco que queda de noche escribiendo y viendo la tele.
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10 de enero
Abandonamos China en la tarde y queremos terminar de ver del todo, de día y sin lluvia, la zona de rascacielos, la zona de las torres más emblemáticas. Intentamos subir a la torre World Financial Center, pero nos piden más de 25 euros al cambio y lo rechazamos. Y siguiendo dando una vuelta nos topamos con la torre Pearl Oriental y aquí decidimos que sí un poco por equivocación al entender el precio. Creemos que nos dicen 130 yuans cuando son 160.
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Lo cogemos con regular cara que irá cambiando poco a poco al comprobar que no es una torre, ni una atracción cualquiera. La Pearl Oriental lo tiene todo…vistas a la ciudad, río incluido, suelo de cristal no apto para los que tengan vértigo, cafés, souvenirs, y gente de todo tipo tirada por los suelos de cristal haciéndose selfies.
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Aquí es donde hemos conocido a nuestro personaje del día…John, un holandés de vuelta de Nueva Zelanda, de unos cuarenta años, alegre, divertido, simpático y siendo capaz de mantener una conversación a la vez en inglés con José Antonio y en francés conmigo. Un crack, cocinero en un colegio de profesión y fans del Barca aunque hincha del PSV Eindoven, su ciudad de nacimiento.
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Con él hemos pasado las últimas horas en Shangai, primero tomando café y luego en el metro camino, nosotros del aeropuerto y él de su hotel.
Y aquí estamos, ya aterrizados en Cantón hace cuatro horas y a punto de dormir las otras cuatro que nos quedan para tomar el vuelo de entrada a Japón. ..Guanzhou-Osaka CZ389 seats 51A y 51J con llegada a las 13.00 hora local.
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4 enero
Por fin cumplimos uno de los grandes objetivos del viaje que era navegar por el río Yangtse. Ha sido un recorrido corto desde la Presa de las tres gargantas hasta Yichang, pero suficiente para sentir del todo este río tan emblemático.

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Dejamos Xian en avión, en un vuelo bastante económico (60 euros) con Xianairlines. Llegamos en bus al aeropuerto rechazando el precio de varios taxis y comprobando que había una parada en frente del hotel directo al aeropuerto. Y por 3 euros.
La salida a 20
5 horas y media más tarde aterrizabamos en Yichang, capital de la zona centro del Yangtse y en vertiginoso crecimiento desde el establecimiento del Proyecto de la Presa de las Tres Gargantas.
Taxi rápido a Wanda hotel y paseo casi inmediato por los alrededores para confirmar la posibilidad de tomar mañana mismo el barco por el río.  Y tenemos suerte porque pegado al hotel está la salida para ello.
Cenamos tranquilos una suculenta comida china fuerte picante sabiendo que al dia siguiente recorreremos parte del río. La mojamos con una buena y necesaria cerveza.
Es un recorrido que se realiza primero en bus a la presa para luego volver en barco hasta Yichang.

5 ene
Son las nueve de la mañana y ya estamos montados en el bus. Una hora ida hasta presa y hacemos un tour por todo el complejo viendo la zona desde distintas perspectivas. Es impresionante en cuanto a obra de ingeniería pero poco interesante para nosotros. Queremos más naturaleza.
Nos vamos haciendo algunas fotos e interaccionando con algunos compañeros de bus. Entre ellos con un chino sesenton muy gracioso al que le hemos apodado el Sensei (maestro en las artes marciales).

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También nos hacemos amigos de una parejita joven que hablan en inglés con nosotros de vez en cuando.
Y por fin termina el rollazo de recorrido por la infraestructura de la presa y almorzamos todos juntos antes de subir al barco.

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Y….embarcamos. No es muy grande el barco pero suficiente para sentirnos seguros teniendo en cuenta que cuando buscábamos en Madrid en Google o YouTube lo del recorrido por el río Yangtse lo primero que salía eran los naufragios ocurridos en el último año.

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Subimos emocionados de saber que estamos dentro del río y que aunque con mucha bruma y niebla el entorno nos parece de lo más bonito y entrañable. Poco más de dos horas pero increíbles. Sobre todo la zona de templos de monjes en lo mas alto de las laderas.

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Desembarcamos en Yichang todavía emocionados  y sin pensarlo mucho nos vamos directos a la estación de tren a sacar los billetes para Shangai.
Tenemos suerte y hay posibilidad de litera dura por 40 euros y lo cogemos. El recorrido dura 14 horas pero nos quitamos una noche de hotel y avanzamos.
Además comprobaremos que el tren es más agradable que lo que nos habían dicho en una agencia especializada en Madrid.
Ya con  los billetes  en el bolsillo llegamos al hotel para tomar una ducha rapida y salir a la zona de copas que nos han dicho los amigos del Sensei, Mr. Jiang.
La noche no la alargamos mucho pensando en terminar de ver esta ciudad en las pocas horas que nos quedan el dia siguiente.

6 enero
Paseamos por la rivera del río camino de un pequeño templo a 5 km. Hacemos fotos, vemos a gente haciendo Taichi y terminamos tomando un capuccino en un bus reconvertido en café bar.
Volvemos en taxi después de comer algo y recorrer un pequeño mercadillo típico de comida. Mucha lluvia y taxi al tren.
Nos acomodamos bien en nuestras literas bajas 17 y 18. Son cómodas. Estamos a gusto. Dormimos.
14 horas más tarde estaríamos en la Rail West Station de Shangai. La mejor temperatura de todo el viaje pero mucha lluvia, mas todavía que en Yichang.

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El primer día de 2017 lo pasamos a caballo entre Pekin y Xian.
Dejamos la capital de China en un moderno tren de alta velocidad que nos llevará a Xian en poco más de 4 horas a una media de 300 km por hora.
El paisaje que se nos va mostrando por las ventanas es tan feo como el día que ha amanecido, aderezado además con la constante contaminación de todo el país.
Pasamos por ciudades compuestas por superedificios nichos y pequeños pueblos abandonados o casi derruidos.
La llegada a Xian se hace mejor. Algo más de luz, frente al ambiente tenebroso de todo el trayecto, y movimiento de gente por la calle.
Tomamos directamente un taxi, que por poco más de 5 euros nos llevará justo al hotel.
Xian, ciudad eterna y emblemática, antigua capital de país, hoy día tan cosmopolita y contaminada acústica y ambientalmente como muchas ciudades del mundo.
Hemos llegado tan tarde al hotel que lo único que hacemos es preparar nuestra incursión a Terracota para mañana y cenar algo.
Bus 306 público que tomamos a las 9 en punto en una parada a 500 metros del hotel por tan sólo 1 euro. El precio de la entrada a ver los Guerreros de Terracota 15 euros, con lo que nos hemos ahorrado un pico a la oferta que nos hacían en el hotel. Era, claro, con driver y coche privado pero 70 euros por cabeza nos parece mucho y además queremos ir siempre mezclados con la población del lugar.
1 hora de trayecto y sacamos las entradas a otro de los lugares más interesantes Patrimonio de la Humanidad.
Y ciertamente impresiona. Ver tantos guerreros juntos y firmes que aunque estáticos cobran vida cuando los miras uno a uno. Especiales son los guerreros agachados y los portadores de, supuestamente, estándares.

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Compramos varios de ellos en los diversos puestos y a los vendedores que deambulan por el interior de la gran nave principal. Por cierto que descubriremos más tarde que uno de estos tipos nos timaria con la superoferta que pensábamos habíamos conseguido.
Ciertamente ver los Guerreros de Terracota es fundamental al venir a Xian. Tal vez mucha gente venga sólo por eso. Nosotros mismos éramos de este grupo. Pero de vuelta a la ciudad confirmariamos que Xian es mucho más que los guerreros: muralla, puertas chinas en diversos puntos de la ciudad, mercados antiguos, pagodas, templos diversos taoistas, budistas, confucionistas…
Xian es mucho. Nos hemos enamorado de ella también por lo que representa como final de la Ruta de la Seda para occidentales y sabiendo también que descartando estos lugares, la ciudad en conjunto es fea de c..j..nes.
Y la muralla entonces es nuestro siguiente objetivo. Son sólo las dos de la tarde y nos alquilamos unas bicis arriba ya en la muralla. Hemos pagado 3 euros de entrada y otros 3 de bicicletas.
El recorrido completo es de 14 km que casi culminamos si no hubiera sido por una equivocación al entregar en una zona idéntica a la recogida. Idéntica en elementos y en personas. Aunque ya vamos distinguiendo a los chinos, y NO todos son iguales.
Total que en bici 10km y resto andando. Y en cualquiera de los medios siempre haciendo fotos e interacciónando con la gente, sobre todo con los locales.
Ni siquiera ha anochecido y ya tenemos las dos atracciones turísticas más importantes conseguidas. Lo del recorrido en bici ha sido definitivo. Por hacer algo distinto y en mi caso por confirmar que mi lesión de brazo por el accidente de moto va mejor. Tal vez en menos de tres meses coja de nuevo la moto.

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Descansamos en el hotel lo justo para volver a salir y atacar la noche directamente en la zona de copas más chic de Xian. Parkqin Bar, sin letreros en la puerta y que descubrimos al ver a un grupito que entraba. Dentro…bullicio del mejor, música en vivo y hasta actuaciones de bailarinas modernas. Y cerveza, claro.
Tan buen ambiente que nos hará volver, unido al trabajo bien hecho de la guapa relaciones publicas del local, Cathy.
De vuelta en taxi al hotel comprobamos que todavía estamos en la zona norte de China…5 grados bajo cero.

3 de enero
Nuestro segundo día será igual de interesante que el anterior. Visitas dentro del interior de la muralla a casi todas las pagodas y templos de la ciudad y los diversos mercados antiguos y modernos. Y sobre todo el muy recomendado barrio musulmán que se convertiría para nosotros en la gran sensación del día con su gran mezquita, bazares inmensos y ajetreadas calles llenas de comida y tiendas de todo tipo. Impresionante el aspecto de los chinos musulmanes. Extraña a la vez que atrae.
Compramos en dicho barrio tal vez más del que debiéramos. ..pero su atracción es también para ello.

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Y Xian va acabandose casi a la vez que la batería del móvil y ya sin poder hacer fotos llegamos al hotel de noche. Eso sí, andando por haber finiquitado en los bazares del barrio musulmán todos los yuanes que teníamos.
La noche de copas en el Parkqin Bar no será igual de entretenida. El local celebraba una fiesta de yanquis estudiantes, los unicos que debe haber en la ciudad y aquello parecía más un colegio mayor universitario que un sitio de copas en una antigua capital China.
A dormir que mañana salimos en avión para Yichang, justo en el centro del río Yangtse desde donde seguiremos nuestro periplo, sin saber en qué medio de transporte, hasta Shangai. Lo que sí es seguro es que iremos en barco a ver la Presa de las Tres Gargantas.

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Que en la última noche del año haga frio estoy acostumbrado, que lo pase a 10 grados bajo cero, no tanto, y teniendo en cuenta que desde 2011 lo hago en la calle, tanto frío se soporta solamente con buena compañía, risas y no dejar de moverte.
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Esto es lo que hicimos mi amigo José Antonio y yo por las calles de Beijing después de nuestra austera pero suculenta cena en las inmediaciones de la famosa Plaza de Tiannanmen.
Cinco días en Pekin dan para mucho. Visitas, recorridos, interrelación con la gente y anécdotas de todo tipo.
Aterrizamos el día 28 y como de una broma de los santos inocentes se tratase nos meten (bueno…metemos) en un bus de lo más peculiar camino del hotel. Lleno de maletas por todos lados y de chinos, claro,que seguramente por sus rasgos más marcados llegan del norte del país.
Nos sentamos como podemos maleta encima nuestro en los dos últimos asientos que quedaban. La “azafata” nos asegura que nos deja cerca del hotel pero como no terminamos de creerlo ponemos el gps para saber por donde vamos. 50 minutos de tanto acelerón y frenazos que las maletas van terminando por el pasillo y la entrada. Afortunadamente porque al ver que llegábamos al punto del hotel me levanto para decírselo a la auxiliar del bus y termino, por un frenazo, encima de las maletas arrastrandome hacia el conductor sin poder parar hasta su asiento. Gracias como digo a las maletas solo me hice unos rasguños en la mano. El bíceps operado, perfecto.
Ya en la calle, comprobamos que nos encontramos justo en la puerta del hotel.  Gracias querida azafata de bus y perdón por no confiar del todo en usted.
Hotel Jingtailong Internacional de 5 estrellas, de buen aspecto que se irá confirmando con el paso de los días.
Sin llegar a subir a la habitación reservamos el tren a Xian y negociamos para tomorrow la visita a la Gran Muralla (tramo Badaling). Finalmente nos darán el billete de tren a buen precio (70 euros) para Xian, pero terminaremos rechazando que un driver nos lleve a Badaling.
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Son sólo las 10 de la mañana y ya estamos por las calles del centro de Pekin. Mucho frío, casi 10 grados bajo cero. Como el hotel está pegado a la calle principal que llega a la plaza de Tiannanmen, queremos enfilarla para ir viendo las principales puertas de las antiguas entradas a la Ciudad Prohibida hasta llegar al todos los monumentos que rodean la plaza y a la entrada de la propia Ciudad Prohibida. Un “pequeño error” de orientacion nos lleva a ver primero el Templo del cielo y luego la Ciudad Prohibida. Impresionante lo primero y majestuoso lo segundo. Superando nuestras expectativas. Ver fotos.
Nos vamos perdiendo por todos los edificios de la ciudad para terminar el el parque de Jingshan que veremos del todo dos días más tarde.
De vuelta al hotel comemos en un típico y humilde restaurante un poco de pollo y unas cervecitas. Son las 5 de la tarde cuando llegamos al hotel y nos metemos directos a la cama para recuperar las casi 40 horas que llevamos sin dormir.

29 de diciembre y vamos a la Gran Muralla. Nos habían dicho ayer que los buses salían a las 8 en punto de la Puerta Principal en Qianmen pero cuando llegamos nos dicen que hasta las diez nada y decidimos ir al hotel y desayunar tranquilamente. No lo teníamos contratado pero decidimos pagar 7 euros por cabeza de un buffet libre de lujo. Nos hartamos.
Volvemos a Qianmen y compramos el billete de bus y entrada a la muralla por 210 yuan (30 euros). Como es ya común en nosotros, interaccionamos todo lo que podemos con la gente y en este caso con los conductores y azafatas de los buses que se dedican a saltar a la comba, seguramente para quitarse el frio. Les pido la comba y…a modo bóxer, recordando viejos entrenamientos, salto un buen rato cruzando brazos y todo.
El bus sale un poco tarde y son las once casi cuando nos ponemos camino de Badaling.
El trayecto es de una hora que se convertirán en dos por la parada del almuerzo que aprovechan en una macrotienda de carretera como las de cualquier país del mundo para que compres regalos típicos del lugar. En este caso…Jade. Muy bonitos algunos artículos pero carisimos, tanto que no le encontramos mucho sentido a esta parada echando un vistazo al tipo de cliente que lleva nuestro autobús. …sobre todo nosotros y nuestro querido suizo Fabián. ..con el que acabaremos tomando una buena cerveza ya en las calles de Pekin. Hablamos también con Caty, una chinita muy guapa que vive en Shangai.
Según vamos llegando a Badaling aparecen tramos de la muralla. Agitados y deseosos de verla del todo y de pisarla aparecemos de pronto en la entrada principal. Nos montamos en un funicular pequeño que sube de uno en uno arriba de la muralla para luego recorrerla a pié. Nosotros finalmente recorremos este tramo de Badaling de forma completa en una hora y media. Cansados pero contentos. Hacemos decenas de fotos que no terminarán de transmitir la sensación tan especial que es estar inmersos en una de las siete maravillas del mundo.
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La vuelta a Pekin se hace más llevadera, más que por no tener parada de compras, por el no parar de hablar con nuestros compañeros de viaje, Fabián, Caty y sus amigos.
Final con selfie de grupo, incluido el bebé que iba detrás de nosotros con su madre y abuela. La foto de Fabián con él en brazos lo confirma.
Y caemos en la cuenta de que coincidiremos en Shangai el 8 y 9 de enero, así que nos damos correos y nos comprometemos en juntarnos allí en cuanto podamos.
La cerveza con Fabián muy rica en un típico restaurante de pato laqueado.
Hotel y dormir incluso sin cena de lo cansados que estábamos.
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30 dic
Ya bien descansados afrontamos el tercer día con fuerzas, después de pasar por un McDonald, único sitio que estas horas tenían café.
Nos metemos al metro directos al Olímpic Park y aparecemos justo rodeados del famoso Nido y el Cubo o Centro acuático. Impresionantes tanto éstas estructuras como todo el entorno. Y ya cuando entras en ellos se superan si cabe.
Recorremos por dentro el Estadio Olímpico donde Bolt fue medalla de oro en 2008. Eso sí, ahora convertido provisionalmente en parque temático de invierno.

Almorzamos una hamburguesa en el McDonald del estadio, que es lo único que había, no solemos ir tanto a estos establecimientos, pero bueno, te salvan de vez en cuando en los viajes.
Emocionados por el ambiente deportivo decidimos no tomar el metro y caminamos hasta el Templo del Lama a media hora. Pasamos por el Parque de la Tierra y por barrios obreros muy de la China comunista. Compramos fruta y bolitas azúcar en una tiendecita y nos echamos unas risas con las dependientas de la tienda. La verdad es que, tal vez por ser invierno, somos casi los únicos turistas por aquí. Nos miran como si no hubieran visto nunca dos tipos europeos.
Avanzamos por otro parque y nos topamos con un tipo dando latigazos al aire con un látigo especial como de artes marciales y José Antonio intenta hacer lo mismo que el chino. ..pero difícil y eso que él es experto en muchas artes marciales.

Llegamos al Templo del Lama y lo recorremos entero.
Barrio típico después y cerveza Tsingtao muy rica y con poco alcohol.
Llegamos a la torre Tambor y al lago.
Tuctuc y a nuestra ya querida, aunque fea, plaza de Tiannanmen.
Hotel y ducha. Descanso de un par de horas y salimos a por Pato Laqueado. Mucho frío. A dormir.

31
Teniendo en cuenta que queremos pasar la Nochevieja despiertos, hoy lo tomamos tranquilos y nos levantamos más tarde y tomamos el café en la habitación mientras escribimos, leemos y vemos la tele.
Al rato salimos al lugar donde pasaremos la noche última de 2016. Salimos para Tiannanmen y el lago que vimos de noche el día anterior. Parque Jingshan, recomendación muy acertada de nuestra querida Laura y Parque Beihai después. Tambien Lago Qianhai. Todo precioso. Y nos adentramos de lleno en la Zona Hutong para tomar un buen pincho moruno bien condimentado y picante.

Nos entra tanto hambre que nos sentamos y todo para comer. Pizza y cerveza tostada. Volvemos a la Torre tambor que vimos a oscuras el dia anterior y nos topamos, justo antes de entrar en el metro, con judokas de Wusu de la selección española que entrenan aquí en un Dojo cercano especializado. Nos hacemos una foto….y el clásico selfie añadiendo chicas que pasaban por allí.
Metro y a casa para descansar y enfilar las últimas horas del año de la mejor manera.
23.00 y cenamos en las inmediaciones de Tiannanmen en un bar ciertamente cutre pero una la comida rica del todo.
Y menos mal que no teníamos unas expectativas tremendas con la Nochevieja de China porque la decepción hubiera sido tremenda. A 10 grados bajo cero y nadie por la calle a 5 minutos de la medianoche y sin cava, lo mejor fue la foto y risas delante reloj de Tiannanmen con unas chicas que deambulaban por la plaza con ganas de pasárselo bien.
Y así…comenzamos el nuevo año. Así entramos en 2017 acordándonos de otras entradas de año tan especiales y distintas como ésta. Desde la de la Puerta del Sol hasta Tiannanmen, pasando por las calles de Beirut, el hotel de Amann, la bahía de Bombay y el lago de la Tortuga en Hanoi.

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