Paso la noche del 7 de julio en Denver. Sólo una noche, pero bastará para conocer bien la ciudad, e incluso para sentirla.

La capital y ciudad más grande del estado de Colorado me ha encantado. Ciudad pequeña, acogedora, manejable para recorrerla andando. Con un buen ambiente sano y de diversión. Además pasé un sábado y había el suficiente ambiente como para vivir la noche de la ciudad pero lo suficientemente moderada para estar agusto por las calles o en las zonas de copas.

Paseo por sus calles, fotos diversas, intercción con la gente y cena en el Hard Rock Denver que siempre te garantiza un buen menú.

Y aquí, el camarero…

Se puede decir que Denver fue la gran transición del viaje. De la parte primera de mayor incertidumbre y actividad, a empezar a estar en ciudades y realizar recorridos más controlados y predecibles. El hotel, además, ha sido de los mejores que he tenido, con cierto nivel y barato.

La carretera es tambien la forma de salida de Los Ángeles camino de Las Vegas. Ahora salgo por la noche en un recorrido totalmente nocturno que me hace ahorar una noche de hotel, aunque mas tarde lo pagaré en dolor de cuello y espalda.

En una parada en mitad del camino, me hago una foto con Keing, un tio con aspecto de jugador de pocker que parece recien salido de una película de época. A esa altura del recorrido tambien está el termometro más grande del mundo que pasaremos tan de noche ytan dormidos (y tan apagado) que no lo veremos. En esta zona se recogen las mayores temperaturas del país, a veces 60 grados de máxima.

Y por fin llegamos tan de madrugada a las Vegas, que tendré que negociar mi entrada al hotel, que es a las tres de la tarde, para no quedarme tan tirado y con tanto sueño en el Starbucks de los bajos del hotel. Son las 5 y media de la mañana y por fin consigo ampliar el horario de mi habitación previo pago de 50 dolares, que me compensaran pues si no con tan mal cuerpo a veces se pierde un día.

Las Vegas es la mejor entrada al cañon del Colorado y a Monument Valley para seguir mi ruta hacia el noreste del país. Entro por fin en mi habitación del Stratosphere y, por supuesto que me duermo un par de horas, para luego salir con toda la energia a recorrer este lugar que no me gusta del todo pero que es curioso y distinto. No miento si digo que no he gastado ni un euro en el casino, pero tampoco digo la verdad si afirmo que no he jugado money.

Aprovecho por cierto, que mi condicion de huesped del hotel te da derecho a subir a la torre prncipal y lo hago de día y de noche. Ciertamente son las mejores vistas de la ciudad y en 360 grados. Tiene piscina en el ático, que por supuesto utilicé.

Y por fin, 4 de julio, fiesta nacional y yo recojo mi coche de alquiler para recorrer en principio casi 1000km para ver Canyon, Monument y volver a Las Vegas a devolver el coche y tomar el avion a Denver. En un primer momento reserve hotel y avion para Chicago en Denver, pensando en que iba a llegar allí en coche, pero dejar el vehículo en otra ciudad te cuesta 300 dolares más, por lo que es más barato volver y por 70 dolares volar entre ciudades.

Y digo en principio, porque luego la historia de estos tres dias fue otra bastante distinta. 50 grados de temperatura y 450km que separan Canyon de Las Vegas, salgo un poco tarde, a las 11 y con musica country todo el rato en el coche me voy acercando sin tener la seguridad de que voy a llegar y esté todavía abierto. Y sí, son las 4 de la tarde pero entro y no solo lo veo sin problemas, sino que me recorro a pie todo el trayecto posible a realizar andando.

Simplemente impresionante. Las fotos, ni siquiera los videos, recogen la belleza del lugar. Sólo quedandote quieto e intentando tener una visión periférica con tu vista consigues recoger en tu cerebro la magnitud del sitio.

Colores, formas y tonalidades de todo tipo. Fotos que pides te hagan, a veces con cierto riesgo de caida. De hecho cada año mueren unas cuantas personas precipitandose al vacio por la peligrosidad del lugar y tambien por las imprudencias de la gente, sobre todo desde la moda de los selfies impactantes.

Termino mi visita 4 horas mas tarde agitado de la emoción y habiendo conseguido uno de los hitos mas significativos de este viaje. Otro sería monument Valley, al que raudo me dirijo pensando en dormir a mitad de camino pues está a 300km del cañon, pero son las ocho y media cuando vuelvo a la carretera y todavía ni ha anochecido. Es más, me voy diciendo a mi mismo, emocionado, que ya a pertir de aquí todo es cuesta abajo, ya todo está más controlado en tiempos y distancias.

Tomo en 10 minutos la carretera 64 que va a la población de Cameron, en Arizona. Se va haciedo de noche rápido y la carretera está en gran parte sin asfaltar. Vamos varios coches lentos hasta que la carretera se ensancha y avanzamos un poco mas deprisa, sin pasar de las 45 millas que nos indican los letreros, de hecho yo iba todo el rato a 35, muy lento pues no se veia nada.

Y tanto que no se veía, que en una de las tantas curvas de esta carretera, todavía pegada al parque nacional del Canyon del Colorado se me cruza un pedazo de ciervo de casi dos metros, imponente, con cornamenta y todo, unos 200kg de peso que se me echan encima y que con el medio volantazo que me atrevo a dar no me lo como por el parabrisas y choca lateral rompiendome el retrovisor y abollando el lateral del coche. Ya parado, un poco agitado, noto que las ruedas estan como atascadas y no sale mas que cuando acelero un poco mas y me desatasco, seguramente del propio venado metido en parte, debajo del coche. Recorro no mas de 2 minutos cuando me digo de volver y hacer unas fotos para el seguro y la compañia de alquiler. Pero cuando vuelvo, ni reconozco siquiera la curva pues todo oscuro y el ciervo ha desaparecido. Sigo en esa dirección de vuelta pensando en qué hacer, precocuado porque sin retrovisor no se permite conducir y porque estoy en medio de las Vegas y Monument.

Decido continuar y llegar a la población de Williams que ya pasé antes para llegar al canyon y son las 12 de la noche cuando lo hago, con la ventanilla del conductor bajada para poder anclar el retovisor roto que cuelga y es la unica manera de salvarlo. Busco alojamiento en los típicos moteles de esta route 66 y acierto pues es uno de los mejores sitios donde he dormido en todo el viaje y con una cantina tipica americana de peliculas de motos enfrente, el Canyon Club, y donde no dudo ir a los pocos minutos, aparcado el coche y realizado el chekin a un señor medio dormido que salió no sé de que parte, para ahogar mis penas en alguna que otra cerveza Coors. Por cierto que es paradójico decir que me tome la cerveza justo debajo de una cabeza de ciervo disecada y que incluso me tiré un selfie con ella, que luego borré. A malos momentos, mayores bromas. Pero sin pasarme.

La verdad es que en Williams he vivido uno de los mejores momentos del viaje, sintiendo del todo la america porfunda y el recorrido autentico de la ruta 66. Bonito lugar que he intentado recoger en cantidad de fotos que sin muchas ganas hacía, pues los pensamientos negativos de que podría costarme el asunto x dinero por no estar cubierto me venian todo el rato.

Desde Williams salen los trenes para el Grand Canyon del Colorado. Unos trenes de época muy bonitos y que yo conocía por los programas del Canal Viajar.

Por la mañana y despues de anclar el retrovisor con cinta salgo de vuelta por tanto para Las Vegas. Por cierto que la cinta que compré esmla que denominamos aqui en España cinta americana, pero claro, estando allí veia ridículo ponerle este apellido, como luego efectivamente comprobé. Con decir Tape, de sobra. Jajaja.

Ya en Las Vegas, y con la ayuda de mi hija desde Londres hablando con el tipo de Hertz confirmamos que realizando un parte valía para tal cuestión y que lo del ciervo es aquí del todo creible, aunque no haya foto de ciervo, pues es el animal que más muertes causa en carretera.

Y con esta vuelta temprana, adiós a Monument Valley y paso un día más en Las Vegas. Día sobre todo de descanso, de recuperarme del susto, de baño en la piscina, paseo sin prisas por el centro y alguna compra más.

Mañana en avión a Denver.

El final de la Ruta 66. Santa Mónica y Los Ángeles

Publicado: 15 julio 2018 en Sin categoría

A Los Ángeles llego en autobus en un recorrido que hago por la mañana, comodamente y mirando el paisaje. Me gusta ir por tierra más que en aviones aunque estos hacen falta siempre para grandes recorridos, sobre todo aqui en EEUU. Ver los carteles de Hollywood me activan y comienzo a buscar donde me dejará el bus para ir al alojamiento en Santa Mónica.

Efectivamente el bus me deja al otro lado de Los Ángeles y atravieso en autobus de linea todo el centro hasta llegar a mi hotel en la playa. Y que acierto, porque lo que es el centro de la ciudad no tiene mucho que ver y sólo me acercaré al paseo de la fama uno de los tres días que estoy aquí.

Por fin Santa Mónica. Y llego justo para ver la puesta de sol como ya me ocurriría en Honolulu, y dar una vuelta por el famoso Pier que sale en tantas películas. Santa Mónica es una Honolulu en el continente, es un lugar alegre, fiestero, de surf, de chicas y chicos guapos, de familias paseando por la costa o comiendo y cenando en los restaurantes. Santa Mónica es muy Chic.

En hostel, un albergue de jóvenes viajeros, incluido yo, que tiene muchas zonas comunes para escuchar música, leer, esribir, relacionarse, etc. Justamente desde aquí es de donde realizaré mi segunda videoconferencia del master de la universidad europea.

Santa Monica para muchos, sobre todo moteros, representa el fina del camino, de una ruta, de la famosa ruta 66 que no realizaré en moto pero que me iré encontrando con ella en recorrido inverso.

Santa Mónica es muy alegre y divertida. Sobre todo en el muelle principal donde se concentra la mayoria de los restaurantes, atracciones y puestos de todo tipo. Es ahí mismo donde viviré la eliminación de España del mundial egado a un transistor de un puesto mejicando de jalapeños.

Me esfuerzo en hacer la visita obligada al paseo de la fama, pero llegar allí me confirma que sobra fama y dedicación al lugar, por lo que tomo una cerveza entre medias del recorrido pisando las estrellas aunque no dejo de buscar y fotografiar las que mas me agradan. Por cierto que fue un exito subir a instagram la estrella de Michelle Pfeiffer, con records de likes en mi cuenta.

A treinta minutos de Santa Mónica está Malibú, y no dudo en ir, además en un autobus de inea que recorre toda la costa. Un recorrido atractivo y barato. Malibú es un lugar residencial apartado delos grandes nucleos de ciudades, con casas imponentes en las laderas y en la costa. Es además el lugar de situación de la serie Dos hombres y medio, y no quería perderme la posibilidad de encontrarme con Cherlie Shean, el protagonista ligón.

Santa Mónica y Los Ángeles la dejaré tambien en autobus para acercarme al Canyon del Colorado vía Las Vegas. La verdad que llegar al Pier Santa Monica en moto desde Chicago, para terminar la ruta 66 debe ser muy emocinante. Yo me llevo unas bonitas camisetas de recuerdo de End of the Trail route 66.

 

Este año va de cárceles. En todas he podido entrar y salir el mismo día. Unas para que me paguen y otra pagando. En todas ha merecido la pena estar.

Alcatraz es increible. Mirada desde todos los lugares posibles de San Francisco, es La Roca, ahí en medio de la bahía del mimo nombre, en el pacífico.

Continuando mi vuelta al mundo, salgo de Honolulu en vuelo nocturno para aterrizar en San Francisco a primerísima hora de la mañana. Tan primerísima hora que son las seis de la mañana cuando después de un largo trayecto en bus desde el aeropuerto, llego al Hostel Internacional.

Previendo que no me dejarían hacer el chek in antes de la hora (15.00) me saqué desde Madrid la entrada a Alcatraz a las 12h de ese mismo día. Y con total acierto. Dejo entonces mi suitcasse en consigna del hotel y salgo al muelle-pier 33 andando, desde donde parten los barcos a la famosa cárcel.

Demasiado vagabundo y vagabunda por las calles de San Francisco, algo que se repetirá en la mayoría de las ciudades de Estados Unidos. Exagerado es la definición. Más si cabe que en Bombay o Chenai en la India. Y peor olor por las calles del centro donde me alojo. Algo que me recordará que en Phnom Penh capital de Camboya salí justamente un día antes de allí por el insoportable olor de sus calles.

Callejeo entonces como siempre y voy pasando de barrios totalmente distintos en estructura y en funcionalidad e interacción de gente. Y por fin embarco para minutos mas tarde estar en la carcel de Alcatraz. Yo que estuve entre rejas una noche en el calabozo en el ejercito, mili de los años 80 donde con nada ibas a la trena, siento que estar ahí entre rejas y tanto tiempo, es otra historia. No me extrana que hubiera tanto intento de fuga. Lo que si me extraña es un éxito de fuga, algo que todavía no está o no quieren confirmarlo oficialmente, parece que sí que se produjo. Ahí en medio de tanto agua, agua fría, y de tanto animal suelto buceando, más o menos peligroso, es para dar un premio a quines pudieran escapar.

Hago muchas fotos, me hago o me hacen algunas pocas más y no dejo de mirar alrededor intentando vivir como te puedes sentir ahí dentro. Y eso, que como he dicho antes, he estado en dos cárceles españolas impartiendo cursos de formación a los presos, y en una de ellas, estando en el patio paseando en el descanso con ellos solos (sin funcionarios que estaban afuera vigilando) pegados a una pared de 5 metros de alto.

Pero si ha habido algo que me ha llamado la atención y gustado más es el faro que está en la roca. El primer faro del pacífico según reza en una placa en la base del faro, y que además sigue activo.

Y ya de vuelta y con más frío todavía con el que hemos llegado a la carcel, salimos de ella para volver al Pier 33.

De ahí, un paso a la Coit Tower, una pequeña torre con vistas a todo San Frncisco y sobre todo al mar. Termino ese día y recobro fuerzas en mi querido ya Hostel, hotel económico tipo albergue de juventud muy chulo y con muchas salas donde estar y tomar te o café. Aunque en esos días sobre todo se tomaba fútbol.

Te dicen que atravesar el Golden Gate es una de las actividades mas sensacionales que hay. Y es cierto, voy ya desde la playa haciendo fotos, para por fin, subir y atravesarlo, caminando a la ida y corriendo tipo raid de aventura a la vuelta. La mayoría de la genta toma un autobus de vuelta.

Impresionante. La verdad que junto con los faros, los puentes son la construcción que más me gusta. Fotos de todos los ángulos no terminan de captar maravilloso que es.

Termino de visitarlo y siguiendo por la costa vuelvo a la zona de muelles, en este caso al famoso Pier 39 de Fisherman’s Wharf y me como en un uesto de cara a la calle, el típico plato de cangrejo y una cervecita, que el camarero me la da envuelta en un papel pues no se puede tomar ceveza por la calle, algo que está penalizado con hasta 500$ de multa. Yo en ese momento no lo sabía, quité el papel y me la tomé en un banco, en plena calle.

El resto de sitios a visitar han sido la famosa calle empinada Lombart, el edificio Pirámide, las Damas pintadas y los barrios de Castro y de Haight And Ashbury. El primero famoso por su lucha gay llevada a la pantalla en la película yo soy Harvey Milk y protagonizada por Sean Penn. El segundo su fama se lo debe fundamentalmente a que es el barrio donde residió Janis Joplin y muchos artistas de la época de los sesenta y la psicodelia.

 

Los japoneses me emocionaron más con el Memorial de Hiroshima que los americanos con la puesta en escena de la Memoria a los caidos en Pearl Harbour. Ambos impresionan y solo con estar ahí y pensar lo que ocurrió en cada lugar te sobrecoge.

Continuo y termino de nuevo en solitario mi vuelta al mundo con esta etapa que irá oficialmente desde Tokio, donde me quedé el año pasado, hasta Madrid, pasando por Hawaii, California, Chicago y la costa Este donde tomaré el penúltimo vuelo a Londres, visitar el famoso Reform Club de Verne, y terminar volando a Madrid.

Escribo en Hawaii, desde la isla de Oahu donde está Honolulu, la capital del 50º estado de EEUU. Llegar hasta aquí ha sido demoledor para el cuerpo, despues de 2 días enteros de viaje y 24 horas de vuelo efectivo. Madrid-Kiev-Pekin-Honolulu ha sido el itinerario elegido para atravesar el Oceano Pacífico como hiciera el personaje más famoso de las novelas de viajes y aventuras. De hecho la etapa pasada la finalizamos mi amigo José Antonio y yo en el puerto de Yokohama, donde Philleas Fogg tomo el barco hasta San Francisco.

En mi caso, la manera de pasar de Yokohama a San Francisco ha sido sobrevolando el oceano desde Pekin hasta Honolulu para pasar de aquí más tarde a la ciudad más poblada del estado de California.

Como ocurre con las competiciones de Raid de aventura, ya antes de empezar cada etapa ocurren cosas. Mis 24h en Pekin tenía claro que las iba a pasar en el propio aeropuerto. Pero pensé que en el mismo y no otro como me ocurrió con lo que tuve que salir a la calle y dejarme engañar por un taxista de los free para cobrarme 40 euros por un trayecto de 30 minutos.

Ya en mi aeropuerto de partida para Hawaii espero esas 24 horas de rigor de un lado para otro y terminando de preparar el curso de liderazgo online de la UE. De hecho me conectaré en San Francisco y una semana más tarde en Filadelfia para realizar las videoconferencias semanales del curso.

Y a Honolulu llego a primera hora de la tarde, justo a tiempo para ver la puesta de sol y el encendido del faro de Diamond Head a 30 minutos de Wakiki, donde tengo el Hostel.

Ocaso de sol y amanecer de la noche gracias al faro. Faro que alumbra cada objetivo de la vida, cada sueño por descubrir y realizar.

Pearl Harbour, como ya he dicho no me emocionó como sí que lo hizo adentrarme en el Memorial de Hiroshima. Aunque no cabe duda que recorrer en barco la bahía donde ocurrió el bombardeo aquel 7 de diciembre de 1941 sí que impresiona.

Luego el resto de Honolulu tiene casi más de película de acción policiaca que de historia de guerra. Hawaii 5.0 está muy presente, desde policias en las calles, hasta chicos y chicas hawaiianos que se parecen a los personajes de la serie.

Honolulu me recuerda mucho por su glamour a Singapur. Grandes centros de ocio y comerciales, zonas exclusivas de restaurantes, calles llenas de comercios de nivel y gente que se mueve como si estuviera en una pasarela de moda. Eso sí, de toda la moda.

Por cierto que me he vuelto a encontrar con un viejo amigo de la playa que lleva su nombre en Chenai y donde pase tumbado en la arena una mañana esperando la salida del vuelo a Bombay. El gran Gandhi, que tiene aquí una estatua pegada tambien a la playa de Honolulu.

Y recorrer la isla en moto ha sido el gran placer y sensación de esta etapa de Hawaii. Con una Honda Shadow, depósito lleno y 200km casi todo de costa, pegado al mar, ha sido increible. Me sentía como cuando hacías peyas en el colegio. No podía ser cierto tan bellos paisajes y tan esplendida la sensación de ir en moto. Teniendo en cuenta que tengo moto desde hace treinta años y me he recorrido unos cuantos km encima de este aparato de dos ruedas. Casi siempre en Trail.

Ciertamente las clásicas, son otra cosa.

Imagen  —  Publicado: 15 junio 2018 en Sin categoría

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La clave para obtener resultados extraordinarios es cambiar tus hábitos viejos por nuevas formas de pensar, actuar y creer. Crear carácter, autocontrol y crecimiento en las cinco montañas de los SEAL: física, mental, emocional, intuitiva y espiritual.

El método de los NAVY SEAL está basado en su compromiso desde de disciplina personal y actitud ética. Hay que llegar a ser compañero de equipo antes que líder.

Kokoro: fundir cuerpo y mente en acción. Es el estado de fluencia estar equilibrados en sincronía con nuestro interior y con la naturaleza.

Para conseguir el éxito entonces:

  • unir valores y objetivo
  • blindar la misión
  • hacer hoy
  • fortalecerse mental y emocionalmente
  • innovar
  • sentido de anticipación

 

Hay que realizar proyecciones mentales reales para crear deber creer y hacer que ocurra.

Blindar la misión implica

  • Seleccionar objetivos de gran valor retos
  • Explorar todas las opciones
  • Comunicar la visión a los demás
  • Implicarse a tope en la misión

 

Comunicar la visión de los demás. Las imágenes se insertarán en el plan de misión y de acción. Describir lo mejor posible el plan para hacer sentir el proyecto.

 

Los desafíos estructurados se presentan de tres maneras:

  1. La primera es el largo plazo
  2. La segunda rendimiento
  3. La tercera es el reto en sí mismo

Para todo ello emocional y mental que procure y proporcione una espiral ascendente

Para ello disciplina dinamismo y determinación

 

Ejercicio de plantearse un nuevo reto en la vida pequeño o grande pero distinto

 

Las cinco competencias del método Seal Fortaleza Mental son:

  1. Autocontrol
  2. Observación. Estado de alerta
  3. Resiliencia emocional
  4. Metas efectivas
  5. Visualización intensa

 

“Los Seals tienen la capacidad de automotivarse, son ambiciosos, inconformistas y decididos” Scott Taylor – Ex Seal:

  1. Se preparan mentalmente para resistir todo tipo de negatividad, toxicidad, abatimiento, desmotivación o cualquier síntoma de fracaso y desmoralización. Mentalmente buscan desarrollar la disciplina personal y mejorar la capacidad de concentración, la paciencia y la humildad.
  2. En el aspecto físico trabajan el cuerpo para que pueda ser capaz de resistir todo tipo de climas, climas tan adversos como las junglas del Sudeste Asiático, la fría tundra del Ártico, el desgastante desierto Árabe, incluso los entrenan para soportar torturas y maltratos.
  3. En el plano espiritual, buscan su crecimiento interior, conocerse a sí mismos y a su propia naturaleza para ser primero buenos compañeros y después encontrar a ese líder que llevan dentro.
  4. Poseen la capacidad de controlar sus emociones y sus acciones ante cualquier circunstancia, lo que los hace diferentes. Ante la adversidad perseveran y nunca renuncian. En los momentos más difíciles están preparados para mantenerse con la mayor fortaleza mental y física.

 

DECÁLOGO SEAL

  1. Concordancia líder-equipo en objetivos, misión, tareas e instrucciones.
  2. No hay un mal equipo con un buen líder y el esfuerzo de todos.
  3. El ego es un peligro.
  4. Trabajo en equipo. Trabajar unidos es la única vía del éxito.
  5. Lo simple es lo mejor.
  6. Descentraliza el mando. Los detalles de la ejecución se dejan a las personas en el terreno.
  7. Necesaria la planificación.
  8. Liderar hacia abajo y hacia arriba.
  9. Toma de decisiones sin miedo. Los errores son aprendizajes continuos que trazan el camino hacia la victoria.
  10. La disciplina trae libertad. Cuanto más se conozcan las instrucciones para una misión, mejores decisiones se tomarán

 

 

Resultado final: si se carece de un compromiso interno con el autocontrol y el crecimiento, ni la mejor teoría le ayudará a lograr el éxito personal o de un equipo.

Las Cinco montañas del programa representan el desarrollo de competencias en los terrenos físico, mental, emocional, intuitivo y espiritual; la integración de esas competencias da como resultado un crecimiento más equilibrado de la persona en su totalidad. En Pensar como los mejores guerreros nos centramos fundamentalmente en lo mental, lo emocional y lo intuitivo.

El Método de los SEAL está basado en su compromiso de desarrollar plenamente disciplina personal y actitud ética.

kokoro, que significa «fundir cuerpo y mente en la acción». Implica que estamos equilibrados y centrados, cosa que nos permite operar en sincronía con nuestro ser interior, con los demás y con la naturaleza. Cuando nos comprometemos con el desarrollo integral y nos guiamos por kokoro, somos plenamente conscientes y poderosos.

 

Integridad a todos los niveles —personal, de equipo y de empresa— en lo que se denomina planteamiento de las tres esferas.